Review AEW Worlds End 2025: el panorama de 2026 pinta a ser curioso

El 2025 llega a su fin, un año natural que para muchos ha podido ser mejor o peor pero que para AEW y sus fans ha sido sensacional sin duda alguna. A pesar de un arranque flojo con unos Deathriders que no terminaban de despegar, AEW ha tenido en 2025 un año redondo en muchos frentes y completo a todos los niveles. Busca cerrar un buen año con un buen evento y para ello se presta Worlds End por tercer año consecutivo. En el papel tiene muy buena pinta a pesar de tener ciertos combates y/o rivalidades claramente de transición o de relleno pero lo compensan con luchas apetecibles, el curioso panorama del campeonato mundial y la fase final del Continental Classic. Veamos si en la práctica ha tenido la pinta que prometía.



SEMIFINAL CONTINENTAL CLASSIC: KAZUCHIKA OKADA VS KONOSUKE TAKESHITA

Al igual que en ediciones anteriores, este Worlds End lo arrancaba la final four por el Continental Classic, cuatro hombres por ver quién sería el campeón continental de cara a 2026. Dos grandes preseas, la del campeonato y el llevarse este exigente torneo, a disputar entre cuatro absolutos titanes mientras múltiples historias sumamente interesantes se entrelazan. La primera semifinal sería el duelo entre Kazuchika Okada y Konosuke Takeshita, el primer enfrentamiento real entre dos de los pesos pesados de la familia Don Callis que llevan tensionando el grupo durante meses ante la negativa a cooperar. Dos gallos intentando liderar un gran gallinero, quizás tres dependiendo de cómo evolucionen las cosas, que tendrán el primer enfrentamiento de su historia porque, visto lo visto, dudo que este sea el último y resolutorio.

De este combate se pueden sacar dos conclusiones claras: ambos luchadores han ido a medio gas y el final no estuvo a la altura. Lo primero es quizás lo más obvio pero por motivos positivos, ya que dar todo en la que es claramente la primera lucha de esta historia es obviamente contraproducente. Tanto Okada como Takeshita buscaban dar un combate correcto pero sin usar todos los ases bajo la manga, una lucha más enfocada a ser un punto intermedio de desarrollo de su rivalidad que otra cosa. Por este motivo también ocurrió el final que ocurrió, uno que teóricamente era correcto pero que en la práctica fracasó por una clara falta de coordinación entre Kazuchika Okada y el árbitro Paul Turner. El Rainmaker se llevaba la semifinal gracias al ya típico destornillador de la familia Callis, la cosa es que el spot donde el árbitro debería de haber sido golpeado para quedar grogui momentáneamente acabó no ocurriendo, por lo que tuvo que “arreglar” el esquinero para evitar no ver la trampa. Un combate bastante bueno con un final que, quitando el fallo comentado, es el perfecto para continuar no solo la historia de la familia de Don Callis sino del propio torneo como ya veremos. Sin duda, al pobre Don se le vienen tiempos difíciles intentando conciliar a tres luchadores que son claramente candidatos a ser el número uno pero que no están dispuestos ni a colaborar ni a convivir.


SEMIFINAL CONTINENTAL CLASSIC: KYLE FLETCHER VS JON MOXLEY

Justo después de la primera semifinal del Continental Classic llega la segunda, quizás el combate que más esperaba de todo el torneo y de todo el PPV al ver cómo se enfrentan dos absolutos titanes. Por el premio de intentar ser el próximo campeón continental lucharán el “ace” de la compañía y el futuro hecho presente de esta, uno de los mayores genios del wrestling moderno y una de las estrellas que más rápido han crecido, los MVP de sus respectivos grupos. Por esto y más, Jon Moxley contra Kyle Fletcher pinta a ser una absoluta barbaridad de combate.

Pintaba bueno y definitivamente acabó siéndolo, literalmente estos poco más de veinte minutos de enfrentamiento fueron lo mejor de la velada y de lo mejorcito del Continental Classic en su totalidad. Una lucha brillante en todos sus sentidos, tanto en el narrativo como en el del wrestling per se. También fue una mezcla de los viejos hits y de un nuevo giro de los acontecimientos por raro que suene, ya que ver a Mox seguir su filosofía de brutalidad mientras era el babyface de esta historia es una mezcla rara que funciona y que, sobre todo, permite brillar como heel a Kyle Fletcher. En el ring también todo fue positivo, Mox usó esa filosofía de morir en el ring que tenía como Deathriders de una forma radicalmente distinta, dejó de ser el tirano déspota cobarde y volvió a reencontrar esa faceta de guerrero que antes tenía tras probar el fracaso más patético una y otra vez. Se usó esa filosofía de manera brillante en el ring gracias a un ataque incisivo perfecto del Protostar a la pierna izquierda de Mox y el consecuente selling maravilloso del Deathrider. No fue colorido, no fue llamativo, fue una lucha básica pero demoledora en su simpleza.

Tras claros intentos de asesinato por parte de ambos, todo se redució a un impas curioso. Fletcher no conseguía doblegar a Mox como hicieron Darby Allin o Kyle O’Reilly, este nuevo Mox tenía grabado a fuego en el disco duro su nueva realidad y que en esta no podía permitirse otra vez ser un cobarde y un débil. A pesar de no doblegarse, a Mox también le estaba costando doblegar, el castigo tanto a su pierna como al resto de su cuerpo le estaba lastrando lo suficiente como para permitirle sobrevivir pero no sobrepasar. Necesitaba algo, necesitaba que los astros se alineasen, y justamente ocurrió eso. Fruto de la desesperación buscó su confiable destornillador, la cosa es que no sabía que Okada ya lo había usado y que este estaba bajo el ring, creando la oportunidad perfecta para que Mox lo golpease con su Deathrider y luego lo noquease vía mataleón para asegurarse la presencia en la final. Brillante y, sobre todo, inteligente también al generar múltiples escenarios de cara a 2026: la familia Don Callis ahora perfectamente tiene a tres main eventers enemistados entre sí, Jon Moxley sigue liderando los Deathriders y quizás ambos grupos se vean enemistados en un futuro cercano. Interesante cuanto menos.


AEW WORLD TAG TEAM CHAMPIONSHIP: FTR © VS BANG BANG GANG

Dejamos ya atrás la primera parte del bloque perteneciente al Continental Classic y empezamos con lo que no es torneo. Ahora es turno de la primera gran rivalidad de FTR en este su tercer reinado como campeones por parejas, una que se ha ido desarrollando de tapadillo semana tras semana en Collision y que en esta lucha callejera busca encontrar algo que no hubo tras la victoria controversial de los campeones anteriormente en este mes: un cierre con un claro ganador. Lo que parecía ser una posible dosis de violencia pasó a ser un manual de supervivencia. Dax y Cash sabían que bajo esta estipulación y el precedente sentado sabían que tenían que arrasar o, al menos, cargarse al eslabón más débil. Después de un arranque lleno de sangre y golpes violentos, Austin Gunn quedó fuera de juego y el plan de los campeones pasó a la acción. La idea era sencilla, destruir y desmoralizar a Juice Robinson. Ya fuera con burla y sarna o golpeando esa pierna dolorida de las formas poco legales permitidas en esta estipulación, la parte trascendental de la lucha fue Juice resistiendo un ataque incesante a su pierna vía Knee Bar o Figura 4. Ni las cuerdas pudieron salvarle porque no existe el “rope break” en una lucha callejera, aunque sí que lo hizo un extintor. Seguía vivo pero gracias a ese daño más la clara desventaja gracias a Stokely (quien tuvo el botch menos botch por ser hilarante de pelotas) ni Juice ni Austin intentando salvar las papeletas pudieron impedir que FTR salieran de Chicago como campeones tras arrasar con ellos para asegurarse de la victoria. Lucha entretenida para una historia más secundaria que otra cosa.


AEW WOMEN'S WORLD TAG TEAM CHAMPIONSHIP: BABES OF WRATH © VS ATHENA & MERCEDES MONÉ

El combate que parecía claramente de relleno fue, de manera obvia y poco sorprendente, de relleno. El resultado era obvio y su finalidad ya no solo en la cartelera sino en la parte creativa lo era aún más, pero ya que estamos hablemos de ello. Cortita y al pie, la primera defensa titular de Babes of Wrath fue un combate corto pero divertido, nada despampanante pero cumplió su función en las dos facetas comentadas. En la de la cartelera sirvió como combate de paso a mitad de cartelera para rebajar las tensiones entre las tres luchas aparentemente animadas en cuanto a violencia o diversión se refiere. En la parte creativa pues cumple en la función de seguir consolidando tanto a las campeonas como a los campeonatos que portan a la vez que es otro capítulo en la espiral negativa de Mercedes Moné. Perder la oportunidad de ser campeona mundial, perder los títulos femeninos de RevPro y ahora perder la oportunidad de coleccionar otra presea al comerse la cuenta de tres por parte de Willow Nightingale. Así que poco más que decir, cumplió y fue entretenido.


GABE KIDD VS DARBY ALLIN

Cómo de fuerte brilla Gabe Kidd en estas situaciones y como me jode que lo esté haciendo porque soy incapaz de disfrutarlo. El británico tiene algo para estos escenarios, para violencia pura, para ser sicótico, para estar chalado y para meterse en berenjenales llenos de rabia y dolor. La capacidad que ha tenido de que compre esta rivalidad con una semana y un par de segmentos es espectacular, solo con lanzar a Darby por unas escaleras, soltar una promo ido de la cabeza y encima reírse cuando el intento fallido de mandar a la UCI a Allin acaba con él en el hospital es puro cine. Entonces, ¿cuál es el problema? Que todo esto traiciona a su imagen de “New Japan ichiban” que tanto ha procesado y que tanto impactó tras su combate con Kenny Omega ha quedado en la nada absoluta. Gracias a sus periplos en AEW la imagen del guerrero del león se ha diluido al estar de manera esporádica siendo el mercenario de los Deathriders. Un día es el gaijin que moriría por NJPW, al siguiente es el arma blanca de la facción malvada de AEW por excelencia. Contractualmente hablando es ciertamente hipócrita pero a mi eso me da igual, es más una cuestión de que narrativamente no tiene sentido incluso haciendo un esfuerzo intentando separar en dos realidades distintas cada empresa.

Volviendo al combate y solo quedándonos con el combate, yo me lo pasé como un maldito enano. Juntar a un tío al que le encanta golpear de manera visualmente brutal a todo lo que se enfrente (incluso poniendo en riesgo su propia integridad) con el hombre que parece que quiere morir en el ring un día de estos es imposible que falle. Brutal se queda corto, Gabe destrozó de las peores formas posibles existentes en un uno contra uno normal con todas las reglas que tiene. Incluso le hizo sangrar a niveles donde el pelo rubio de Allin acabó transformándose en un color rojizo tenue. Pero él no fue el único ya que, a pesar de que su corte era profundo, el que sufrió Gabe Kidd fue más brutal aún, cambiando el tono completo de su cara y bañando de rojo su propio torso e incluso brazos y piernas. Una masterclass de que hay veces que la mejor arma es el propio cuerpo humano, una clara muestra de que no se necesitan reglas hardcore o ausencia de reglas para tener un festival de sangre y violencia. También una muestra de que en la lucha libre a veces quien gana no es el mejor o el que más entero esté sino el oportunista o el suertudo. Tras parecer que se le escapaba a Darby tras marearse al aplicar fuerza excesiva en el Scorpion Deathlock todo parecía de cara para Gabe pero, al intentar aplicar un mataleón consiguió rascar una cuenta de tres definitiva. Lucha corta, intensa y sangrienta, y me encanta.


DEATHRIDERS VS "TIMELESS" TONI STORM & THE CONGLOMERATION

Pasamos de combate con reglas estúpidamente violento a combate sin reglas estúpidamente estúpido. Si tuviera que quedarme con un combate de esta compañía que esté estúpidamente tipificado al puro estilo del entretenimiento deportivo de la WWE sería este. Una constante de los spots predilectos de cada luchador, los malos siendo malos caricaturescos, y momentos estúpidos a la par que graciosos. Coño, hasta vimos a Claudio aplicar su Giant Swing a Toni Storm. Al final esta cosa acaba como siempre acaba, con los buenos apaleando al eslabón débil de los malos. Poco más que contar supongo, entretenimiento deportivo y a otra cosa.


AEW WOMEN'S WORLD CHAMPIONSHIP: KRIS STATLANDER © VS JAMIE HAYTER

Es turno del campeonato femenino de AEW, quien parece que cerrará el tramo antes de los dos platos fuertes de la velada. Segunda defensa titular en PPV de Kris Statlander, siendo la oponente en este caso su aliada temporal y excampeona Jamie Hayter. Una rivalidad construida un poco cogida con pinzas al estilo Hangman VS Joe de hace unos meses, una rivalidad que a mayores cuenta con un resultado claramente predecible pero que se sustenta bajo la posibilidad casi segura de ver un muy sólido combate, cosa que al final acabó ocurriendo. Lo he dicho mil veces, el wrestling es muy sencillo y a veces recurrir a dicha sencillez da resultados. Juntar a dos talentos como estos es igual a estándar de calidad alto, más cuando no es un choque de estilos raro sino dos luchadoras con estilos parejos gracias al físico de ambas y a su arsenal. Dos mozas que de un guantazo te cambian el signo del zodiaco deben de dar una lucha física y, gracias al cielo, sumaron a una parte técnica el arrojarse por el ring y el golpearse como si el mañana no existiese. Pruebas fehacientes son los Lariats de Statlander o el brutal Saito Suplex de Hayter que hizo que me dolieran las cervicales solo de verlo. Al final, tras un encuentro sumamente sólido y de nivel, la campeona sigue campeonando gracias a un Sunday Night Fever sacado casi de la nada. Capítulo cerrado, interés y curiosidad por ver cuál es el siguiente, ¿quizás sea la oportunidad dorada de Thekla? Veremos.


FINAL CONTINENTAL CLASSIC: KAZUCHIKA OKADA VS JON MOXLEY

Tras conocer ya los finalistas tras el comienzo del show, llegábamos a la antesala del evento principal donde Kazuchika Okada buscaba seguir siendo campeón a la vez que llevarse su segundo Continental Classic mientras que Jon Moxley intentaba lograr lo que no pudo conseguir hace dos años para cerrar su historia de redención. Al igual que con una de las semifinales, este combate se me quedó corto quizás porque ambos iban a medio gas al ser posible que este no sea su último combate. Quizás también sea porque Mox y Fletcher tienen una química que Mox y Okada no poseen. También fue más lento y más pesado quizás por el sentido narrativo del torneo, uno donde Okada no necesitaba pisar el acelerador al enfrentarse a un rival claramente lastrado físicamente, quien sabe. Lo que sí que es seguro es que Chicago llegó a la recta final anímicamente muerta por lo que sea, y esta ausencia de ambiente lastró muchísimo la experiencia (a ver si gracias a esto a Tony Khan le da por alejarse por fin de Chicago que ya cansa). La primera mitad fue lo comentado, Okada crecido y atacando la pierna dañada de Mox, mientras que en la segunda mitad vimos a ese Mox guerrillero negándose a claudicar. En esta casuística, el Rainmaker repetía el error del Protostar de intentar buscar el camino fácil, cosa que no pudo hacer, y ante un Jon Moxley en su salsa y crecido todo esto fue demasiado para un Okada que solo pudo ver cómo su sueño del campeón unificado veía su final. Jon Moxley ganaba el torneo y ganaba el campeonato tras un torneo sensacional, uno que cerró con un discurso digno del “ace” que es, poniendo en mucho valor esta victoria y declarando abiertamente que ya ha conseguido lo que siempre quiso conseguir con los Deathriders gracias al Continental Classic: una AEW llena de gente hambrienta y dispuesta a darlo todo por ser el mejor. Una victoria para Mox y, según sus propias palabras, para todos los fans y toda AEW.


AEW WORLD CHAMPIONSHIP: SAMOA JOE © VS SWERVE STRICKLAND VS "HANGMAN" ADAM PAGE VS MJF

Con el Continental Classic ya finiquitado, solo nos queda el main event, un cierre de show que nos definirá claramente el panorama de AEW en la parte más importante de la cartelera masculina: el campeonato mundial. Tras un Full Gear donde ‘Hangman’ Adam Page cayó de manera sorprendente ante Samoa Joe, el panorama del campeonato mundial quedó en un impás raro. Samoa Joe como campeón y Hangman Page junto a Swerve Strickland a la caza de The Opps a la par que cada uno buscaba volver a alzarse como campeón. Pero, tan solo días antes de este decisivo 27 de febrero, MJF regresaba a la compañía para convertir este duelo a tres en uno de cuatro esquinas tras canjear su oportunidad titular. La historia se complicaba, ya no era el tirano frente a los enemigos convertidos en amigos, se sumaba un componente de venganza y redención del de Long Island en el mismo evento donde su reinado terminó frente al hombre que acabó con él.

Sinceramente, el punto de importancia de esta lucha no era la lucha per se, eran todos los posibles resultados y las consecuencias de cada uno de ellos. Las opciones eran amplias pero, de manera tristemente predecible (no por el resultado sino por la ausencia de sorpresa), todo apuntaba a un solo hombre: MJF. Este combate servía para acabar con todos los frentes abiertos de Max: canjear su contrato, recuperar el campeonato mundial y cerrar una herida abierta. Más aún, esta opción se consolidaba aún más cuando MJF no participará en la batalla real por el Diamond Dynamite Ring, convirtiendo potencialmente la lucha de Maximum Carnage en un duelo por el título y el anillo. Todo esto y más convertía esta lucha a cuatro esquinas más el reinado de Samoa Joe en un mero trámite salvo sorpresa mayúscula, cosa que no terminó pasando. Tras veinte minutos sólidos y ciertamente divertidos a pesar del cierto silencio sepulcral del NOW Arena, Maxwell Jacob Friedmann volvía a hacer de las suyas para convertirse en campeón por segunda vez. Se aprovechó del caos, mandó contra la mesa de comentaristas a Swerve, pateó en la entrepierna a Hangman cuando tenía casi noqueado a Joe y finiquitó al campeón con su Heatseeker en una secuencia final perfectamente medida para recuperar su querido “Triple B”. 

No hubo sorpresa en el NOW Arena, el hombre que salía victorioso era MJF, una victoria con cierto sabor agridulce. No porque no quería que ganara él o porque no sea uno de los luchadores que más me gustan dentro de la compañía, es porque da la sensación de precipitado e improvisado. Samoa Joe acabó con Hangman en lo que fue una sorpresa sin igual que tan solo ha durado 35 días de una forma que da sensaciones de precipitación gracias a una construcción rápida. También es una victoria al más puro estilo MJF: llegar, ganarse una oportunidad titular sin muchos méritos, hacer trampas y ganar. El sabor agridulce viene por ahí pero sí que es verdad que, a la larga, pueda ser el mejor escenario para la compañía. A AEW le pesa demasiado el hecho de no tener un heel dominante tras la derrota de Mox y con Max en la cima se abre la veda para que la sobresaturación de babyfaces no sea tan cargante. Los propios Swerve o Hangman, un retornante Jay White, Kenny Omega e incluso Will Ospreay. El panorama pinta curioso sin duda, aunque esto no quita que haya sido un main event bueno pero no de manera suficiente.


Worlds End vuelve a cumplir con su condición autoimpuesta de ser el cierre del año a mayores de ser la tierra donde se siembran las semillas y se ven los primeros brotes de cara a los siguientes doce meses. Un PPV que en líneas generales ha sido correcto a pesar de tener muchos combates puente o de relleno pero que brilla gracias a albergar la fase final del Continental Classic. Que fase final para un torneo que ha tenido en esta su mejor edición, combates geniales y desarrollo de múltiples historias a múltiples niveles con tan solo tres combates (y también gracias a lo visto en la fase de grupos). También pinta curioso el panorama del campeonato mundial (y el del campeonato unificado y compañía pero eso ya es otro tema a tratar más extensamente), uno donde lo aparentemente obvio es que MJF tendrá otro reinado largo (seguramente no tanto como el primero) y como un villano establecido, una idea que en verdad me parece acertada como ya he comentado. MJF brilla mucho como el malo y viendo la cantidad de babyfaces que tiene ahora la compañía pues tenerle en la cima como el jefe final le viene a AEW como anillo al dedo. Lejos de seguir intentando visualizar futuros, la conclusión es que Worlds End ha sido un evento a la altura del tan genial año que le ha tocado cerrar.