Wrestle Kingdom 20 fue una barbaridad de show, quizás mucho mejor como ceremonia de despedida que como cartelera de lucha libre pero eso son matices. La cosa es que el 4 de enero de 2026 supuso un antes y un después en NJPW, se retiraba el último bastión de la época dorada de la compañía. Decía adiós Hiroshi Tanahashi y con esto se decía “hola” a la nueva era de New Japan bajo su presidencia, una era que empezaba con muchas dudas. Esas dudas, por suerte, fueron despejadas de muy buena manera en lo que creo que han sido las mejores primeras semanas de un año que le recuerde a la empresa del león. Más importante, han sido unas primeras semanas que, si siguen bien la aparente hoja de ruta y no desaprovechan unas cuantas oportunidades surgidas, puede hacer que 2026 sea el año del león. Veamos cómo puede ocurrir esto.
LOS CAMPEONATOS TIENEN UN SIGNIFICADO
La que es aparentemente la nueva cara de NJPW ha traído bajo el brazo quizás una de las cosas que más necesitaba la compañía desde hace mucho tiempo, y no estoy hablando de recuperar cierto título o cierto linaje de campeones. Nada de eso, Yota Tsuji ha conseguido algo que muchos pedíamos: dotar a New Japan de cierto sentido en cuanto al valor y significado de sus campeonatos. Quizás en los últimos cinco años una de las cosas que más ha afectado a la compañía es la ausencia de dirección o sentido en cuanto a sus títulos. Si, las divisiones junior y por parejas estaban definidas, pero el resto de campeonatos individuales eran un desastre. No sabías cuál era el valor o el sentido de los campeonatos de mitad de la cartelera y los de la parte más alta directamente carecían de alguno. Yota Tsuji ha solucionado esto en parte al menos no solo recuperando el campeonato peso pesado IWGP conocido coloquialmente como el V4 sino que también ha clasificado como debe de ser al campeonato global IWGP. Ha matado al maldito y ciertamente odiado campeonato mundial para traer uno de los más queridos de la historia del wrestling, recuperando en el proceso la linealidad de la presea (uno de los errores más grandes que cometió New Japan fue matar casi 35 años de historia) y fusionándose con la del que ha sido el campeonato máximo en los cinco años anteriores. No solo ha cumplido una de las cosas más pedidas por los fans, es que ha dotado de un sentido otra vez al que debe de ser el pináculo a alcanzar dentro de la empresa. El campeonato peso pesado es el título de NJPW así que será defendido en NJPW y retarán luchadores de NJPW, nada de outsiders ni de llevarse el título o a otros países o a otras compañías, es el premio máximo de la compañía y debe de tratarse como tal. ¿Y qué pasa con aquellos luchadores de AEW/CMLL que quieran conseguir oro en Japón o con los shows celebrados en el extranjero? Ahí entra el campeonato global IWGP para cumplir dicha función.
De golpe y porrazo New Japan ya ha establecido sus dos preseas más importantes y los dos contextos de ellos: el global IWGP para ser defendido alrededor del mundo y el V4 para ser el buque insignia y máxima presea al alcance de pocos de la compañía. No solo es eso, quizás NJPW tenga en su mano también cerrar el cerco en otros lados, quizás que Boltin Oleg pueda lograr ganar el campeonato STRONG nos acerca a una posible unificación con el título NEVER, quizás el campeonato televisivo cumpla el rol de título terciario y el NEVER por fin se establezca como el campeonato midcard que ha intentado ser en los últimos años. No lo se, el horizonte pinta interesante en este apartado, lo que está claro es que la primera y necesaria piedra de este camino ya está puesta.
TODAS LAS DIVISIONES TIENEN ALGO QUE DAR
Uno de los problemas que NJPW tiene y todavía sigue teniendo en parte es que sus divisiones fuera de la individual o de la peso pesado han tenido o todavía tienen carencias existentes y claramente visibles. Es la historia de siempre, tanto la división junior como la división por parejas son una montaña rusa de aúpa: un día son la cosa más divertida o prometedora de la compañía y al siguiente están sumidos en la miseria. Pasa a día de hoy mismamente, la división por parejas está en una situación brutalmente positiva con unos campeones espectacularmente buenos como son Knockout Brothers a la par que se postulan aspirantes de muy buen calibre como son la dupla de Ryohei Oiwa y Zack Sabre Jr. o la de Yuya Uemura o Shota Umino. Así lo demuestran tanto el show de New Year’s Dash como los Road to The New Beginning con una colección de luchas dos contra dos de alto nivel.
La contraparte es la división junior, una que está sufriendo más por falta de decisiones coherentes que por ausencia de talento. Como se ha visto tanto en Wrestle Kingdom 20 como en las semanas posteriores, la división parece atascada en DOUKI y El Desperado cuando por detrás hay talento como para parar un tren. Quizás es lo que me da esperanza, el ver que gente como Kosei Fujita puede lograr cosas grandes dentro de la división en 2026 más que quedarme con que otra vez su intento de convertirse en campeón junior IWGP queda en nada. Quizás este sea dentro de todo este texto el mayor autoengaño, el creer que por fin New Japan va a dar el salto fuera de lo ya más que visto en la división junior y darle el foco a luchadores como Francesco Akira o el ya mencionado Kosei Fujita. Pero bueno, las cosas como son, aunque se esté desaprovechando materia prima hay como ya se ha visto en ediciones pasadas del Best of the Super Juniors, lo que me da cierta esperanza.
SIN GRANDES NOMBRES TIENEN QUE SURGIR CARAS NUEVAS
Quizás este punto final es el que sea más negativo para la compañía. En cuestión de un par de años, NJPW ha perdido a muchísimos de sus pesos pesados o de sus futuras promesas y parece que esta sangría va a continuar. Will Ospreay, Jay White, Kazuchika Okada, Tetsuya Naito, EVIL, Hiroshi Tanahashi y ahora también cabe la posibilidad de que David Finlay y básicamente la totalidad de War Dogs abandonen la compañía en los próximos meses. Una sacudida durísima a los cimientos de la compañía pero quizás esta sea la oportunidad perfecta de que caras ya conocidas y otras no tan conocidas den un paso al frente. Una de ellas es la comentada, Yota Tsuji ha aprovechado la ausencia de un nuevo número uno para postularse fuertemente a ello, pero también están compañeros de generación y gente algo más joven: Yuya Uemura, Shota Umino, Ren Narita, Ryohei Oiwa, Aaron Wolf, Knockout Brothers, Callum Newman o incluso gente en circunstancias más dudosas como Konosuke Takeshita (quien tiene contrato también con AEW) o Gabe Kidd (todavía no sabemos si se queda o no) pueden aprovechar estas marchas o para establecerse como talento confiable de una vez por todas o para revertir situaciones que en un pasado no muy lejano les alejaron de esta posición.
No solo este cambio de panorama implica que salgan nuevas caras, también implica un cierto borrón y cuenta nueva que puede sentirse como fresco o incluso necesario. Por ejemplo, todos estos rumores de marchas han logrado que el Bullet Club a día de hoy esté muerto, una facción que llevaba arrastrándose durante años y siendo básicamente una sombra de lo que fue en el pasado, todo ello por traiciones estúpidas y fragmentarse en subgrupos hasta ser casi irreconocible e inentendible. Una desaparición que abre muchas posibilidades, como que United Empire tome ese lugar de facción villana de gaijins o incluso que surjan cosas nuevas, hasta cabe la posibilidad de que Callum Newman refunde el club bajo su liderazgo. Toda esta incertidumbre genera cierta esperanza también, más viendo como ahora NJPW tiene la posibilidad de contar con luchadores de empresas aliadas sin que esto suponga eclipsar a sus propios wrestlers, y si no estáis de acuerdo con que esto sea buena idea pues que Andrade y Takeshita se vuelvan a AEW supongo. La marcha de pilares implica que tienen que crearse nuevos y ciertamente las posibilidades que hay ilusionan.
HAY UN NUEVO NÚMERO UNO
Habiendo hablado de todo lo positivo y alguna que otra duda solo nos queda una cosa que comentar: tras el retiro de Hiroshi Tanahashi, ¿Quién es ahora el “ace” de New Japan? Quizás este sea el punto menos esperanzador ya que New Japan ha perdido básicamente todas sus grandes bazas en este aspecto. Primero fue Kazuchika Okada pasando a un plano más secundario por su clara marcha, luego fue un Tetsuya Naito que se cayó de la cima por sus problemas físicos y ahora se marcha Hiroshi Tanahashi quien, a pesar de que la edad le ha pasado factura, siempre se puso en el frente de batalla cuando el león necesitaba alguien en quien confiar. ¿Y ahora? Nada, no queda nadie, aunque quizás la respuesta sea más simple de lo que creemos, siendo la respuesta Yota Tsuji. No es ninguno de los tres mencionados pero tiene el carisma y el talento para salir a la palestra y ponerse en esta situación, aunque lo más importante es que tiene un rasgo que le pone por encima del resto: es el soldado número uno de New Japan. Ha demostrado en todas las oportunidades que ha tenido que es alguien que no solo no se achanta ante la situación sino que está dispuesto a ponerse en primera línea. De forma directa o indirecta ha sido protagonista en todos los cambios positivos en la parte alta de la cartelera: ha traído de vuelta el V4, ha dignificado y establecido una hoja de ruta para los dos títulos máximos y ha establecido de nuevo un mandato de “si quieres luchar por mi titulo tienes que ganártelo” que tan bien sienta en el wrestling y que parecía haberse perdido en NJPW. No es que Yota Tsuji haya tenido un ascenso natural hacia esta posición como otros han tenido, es que tras ver que se quedaba sin opciones el actual doble campeón ha aceptado esta responsabilidad, un “yo tiro de esto aunque pocos confíen en mí”. Repito, no es Hiroshi Tanahashi o Kazuchika Okada pero es alguien en torno al que construir, alguien habilidoso, alguien carismático y, lo más importante, alguien sin el miedo y con las ganas de cargarse NJPW a la espalda. Esto es lo que más necesita ahora New Japan, no un “ace” natural que surge cada eón y medio sino alguien dispuesto a asumir esta responsabilidad, y este es Yota Tsuji.
Al final esto ha sido más un ejercicio de premonición y sobreoptimismo enorme, quizás la mitad (o más) de las cosas que digo suenen o a fantasía o a inflar algo por encima de la realidad que algo ceñido a la realidad. Las cosas como son, aunque también es verdad que New Japan tiene la oportunidad de catalizar todo esto en un futuro interesante. El primer paso está dado, pensaba que Wrestle Kingdom 20 sería un show trampa con tantos récords batidos por la sola figura de Hiroshi Tanahashi, que muchas cosas malas continuarían estando mal, y nada más lejos de la realidad. Estas primeras semanas huelen a cambio, a hambre, a relevo generacional y a ganas de brillar. La confirmación la veremos en breve, quizás no en The New Beginning pero si tras la New Japan Cup y en el camino a Dominion. La empresa del león tiene la oportunidad de brillar de nuevo tras unos años tumultuosos y agridulces, espero que la aprovechen.




