Review AEW Double Or Nothing 2026: un año más, entre los mejores de la historia

Poco ruido y muchas nueces, la antítesis del refrán castellano representa muy bien lo que ha sido la última edición de Double Or Nothing. AEW buscaba seguir su buena racha en 2026 y lo ha conseguido con un PPV que ha cosechado una muy buena cantidad de combates de nivel incluso habiendo una cantidad decentilla de combates sin historia de fondo (algunos por ser parte de un torneo) o incluso con construcciones tétricas. Así que hablemos qué tal ha sido Double Or Nothing 2026, para unos cuantos el que ha resultado ser uno de los mejores PPVs de la historia de All Elite Wrestling.


AEW WORLD TAG TEAM CHAMPIONSHIP: FTR © CAGE & COPE

Quizás tengamos en esta cartelera uno de los “rubber matches” más trascendentales de la historia de AEW o, al menos, uno de los que más lleva preparándose en tiempos recientes. Tras una derrota inicial, FTR decidieron tomar el camino de la amargura y apuñalar a su antiguo amigo Adam Copeland lesionando a su mejor amigo y atacando a su mujer. La revancha de ambos se llevaría en la Canadá natal de la legendaria pareja de Cage & Cope pero esta sería fallida para ellos. No solo perderían en su país sino que fallarían en cobrarse una venganza que llevaban meses deseando cobrarse. Un empate a uno en el marcador particular que debía resolverse de una forma concreta que el Louis Armstrong Stadium disfrutará en vivo y en directo: un combate con estipulación “I Quit”. No solo eso, ambos equipos pondrán algo en juego, FTR sus campeonatos y Cage & Cope su legendaria carrera como dupla. 

Mirando la cartelera, la decisión de empezar con este combate “I Quit” es la mejor en la teoría, la cosa es, ¿también lo sería en la práctica? Si tenemos en cuenta que tener un combate de esta estipulación sin sangre porque la comisión deportiva de Nueva York lo impide (no es broma) es un handicap grande sin duda las expectativas podían jugar en su contra pero nada más lejos de la realidad. Tener un “I quit match” tan chulo sin necesidad de sangre o violencia es algo que pocas veces se ve y tanto FTR como Cage & Cope lo han conseguido. Gracias a spots creativos, momentos de puro carisma y un público sumamente enchufado con una energía brutal, este opener es quizás uno de los mejores posibles dentro de la larga colección de PPVs que ha celebrado AEW en su no muy larga historia. Todas las piezas encajaron para tener un gran combate sin necesidad de violencia brutal: FTR siendo unos villanos geniales, Christian Cage brillando a su manera con ese “i banged your mother” o el “go f*ck yourself”, Cope otra vez en su mejor forma, el regreso de Beth y, sobre todo, el final. Las leyendas del wrestling por parejas regresan a la cima tras 25 años de su primer título tras un combo de “Sharpshooter” de Cage y el uso de Spike por parte de Cope que obligó a un indefenso Dax Harwood a pronunciar las palabras “me rindo”. Todo esto encima precedido por un spot de mesa en llamas digno del visto en WrestleMania 22, casualidades de la vida que los dos protagonistas estuvieran esta noche en el mismo recinto. Resumiendo, qué manera más buena de arrancar esta edición de Double Or Nothing.


AEW INTERNATIONAL CHAMPIONSHIP: KAZUCHIKA OKADA © VS KONOSUKE TAKESHITA

AEW me encanta, no me escondo, y por eso mismo soy una persona que es crítica cuando la situación lo requiere. A pesar de tener grandes historias y rivalidades sublimes, Tony Khan ha patinado muchísimo con una cosa que debería de escribirse sola: una historia entre Kazuchika Okada y Konosuke Takeshita. Una historia con estos dos nombres no debería de ser difícil de escribir pero aquí estamos con una historia demasiado larga, repetitiva y sin una conclusión lógica a la vista cuando tocaba hacer una. Pero no siempre el horizonte es oscuro, tarde o temprano sale la luz y por fin veremos el fin a una historia tristemente mediocre en este show de Double Or Nothing 2026.

La historia entre ambos es decepcionante (por no decir mala) por muchos motivos pero eso no quita que quizás estos dos luchadores nipones den no solo la mejor lucha del evento sino del año de AEW. Es curioso como esta segunda lucha comparte una similitud y una contraposición respecto a la primera lucha, mientras que una tenía posibilidades de fallar la otra tenía poca pinta de que eso ocurriera a pesar de su mal desarrollo y, a la vez, ambas consiguieron superar las expectativas. La cosa es que la lucha por el título internacional tenía unas expectativas tan altas que el hecho de superarlas la convierten en lo que justo he comentado antes: tenemos aquí un serio candidato a mejor lucha de todo 2026. Se suben al ring tanto uno de los mejores luchadores japoneses de la actualidad y uno de los mejores luchadores japoneses de la historia para darnos un combate claramente japonés: construcción lenta pero firme con un final apoteósico. Todos y cada uno de los momentos y secuencias eran tan apoteósicas que encendían a los 15.000 espectadores de un estúpidamente sonoro Louis Armstrong Stadium. Ya fueran los pequeños momentos como pueda ser Okada siendo un villano chulesco o las secuencias llenas de movimientos y contraataques, todo era espectacular, todo tenía sentido, y si a esto le sumas que todos los elementos extra como el ya mencionado público o incluso la mesa de comentarios y el trabajo de cámara pues apaga y vámonos.

Veinte minutos duró el duelo y tampoco hizo falta más, tiempo de sobra para una lucha llena de drama y secuencias brutales sin que este se sintiera ni vertiginoso ni sobreacelerado. Todo este mini “king’s road” que tan bien se le ha dado al campeón en su carrera en NJPW concluyó con un final apoteósico que surgió de un clímax sensacional, de un combate que fue de menos a más y cuya recta final fue todo lo que le puedes pedir a estos dos. Fue tan intenso que hasta consiguieron que me levantara de la silla y aporrease la mesa del puro engorilamiento que me habían transmitido. Todo acabó como debía de acabar, con Konosuke Takeshita acabando con el reinado espectacular (aunque con sus momentos pobres) de 316 días que Kazuchika Okada ha cosechado. Aunque todo no es alegría, ya que si el Alpha conseguía un campeonato perdía una amistad, se acabó ProtoShita tras la traición de Fletcher y mi corazón está dolido por ello. Aun con esas, la tristeza de esta apuñalada no puede eliminar lo que ha sido un claro contrincante a lucha del año.


MINA SHIRAKAWA VS ATHENA

Es turno de arrancar la temporada de torneos en AEW y para la labor se prestan dos miembros de la división femenina para arrancar uno de los dos Owen Hart de este año. Arranca el torneo femenino con los cuartos de final entre Mina Shirakawa y Athena, siendo esta segunda la favorita a título personal salvo que el reemplazo sorpresa de Willow Nightingale sea un nombre de aún más peso. La campeona eterna de ROH tiene en esta otra oportunidad de no solo asentarse en AEW sino firmar una página de la historia ganando este torneo y teniendo además la posibilidad de ganar el título mundial. Para ello tenía que superar el pasado domingo a la nipona Mina Shirakawa, regular en la programación semanal. Athena no solo logró esto para alcanzar las semifinales sino que también dejó en el camino un combate de calidad, uno donde quizás en otra noche hubiera destacado más pero es que Double Or Nothing 2026 ha estado lleno de cosas para el recuerdo. Combate sólido entre la cara de ROH y una de las luchadoras más confiables de AEW a día de hoy.


AEW CONTINENTAL CHAMPIONSHIP: JON MOXLEY © VS KYLE O'REILLY

Llegamos al último capítulo de esta historia, una historia que empezó hace meses y que está en un punto muy diferente como hemos comentado. Una historia de underdog destrozando todo lo establecido y un antiguo monarca cayendo continuamente en desgracia. Jon Moxley y Kyle O’Reilly vuelven a verse en un ring tras meses de peleas y ausencias, una rivalidad que comienza en 2025 con dos victorias sorprendentes. Tras hacer rendir a Mox en dos ocasiones tras este perder su campeonato, Kyle O’Reilly veía como este ganaba el campeonato continental tras un torneo en el que no pudo participar por lesión. Tras su regreso seguía con la espinita clavada, con la sensación de que ese 2-0 podría acercarle al campeonato continental, y tras un empate por limite de tiempo veremos como Jon Moxley y Kyle O’Reilly cierran esta historia, ya sea con un 3-0 que nos de un nuevo campeón o con una necesitada victoria para cerrar una herida todavía abierta.

Ya no hay violencia ni impedimentos ni trampas, ambos luchadores se ven las caras en un uno contra uno donde lo que importa es lo que ocurre en el ring. Con esa mentalidad acudieron ambos a la cita, con la idea entre ceja y ceja de que el vencedor sea el que haga los deberes como manda el de arriba. Todo se llevó a una tesitura más técnica, más pragmática y sin florituras, una lucha donde los fundamentos y las fortalezas de ambos eran las armas a usar. Kyle apostaba por su arsenal técnico y por esas brutales patadas de pierna izquierda tanto al torso como a las extremidades de su oponente. Era su fortaleza, atacar con candados ya fuera el brazo con impecables “armbars” o focalizarse con lo comentado en dañar la pierna izquierda del campeón. Mox, por su parte, apostó por seguir apostando por esa inteligencia que acompaña a su buen striking para generar oportunidades y aprovecharse de los errores que generaron un mínimo exceso de confianza de Kyle porque, señoras y señores, las tornas han cambiado. Mox ya no es el cobarde de antaño y Kyle no le tiene cogida la medida a esta versión suya. 

Al final lo parejo de la lucha acabó llevando a un impasse donde el striking gobernaba y, aunque Mox tenía la ventaja, el instinto de supervivencia de O’Reilly le llevaba a pelear contra viento y marea y aferrarse a que la pierna de su rival estaba debilitada. La cosa es que Kyle también tenía ese mismo problema y Mox consiguió explotarlo cambiando las tornas de un “Ankle Lock” del canadiense a un “Heel Hook” que acabó con las aspiraciones del campeón de tercias. Un final triste y duro para Kyle O’Reilly y una redención brutal de Jon Moxley quien, al fin, consiguió vencer limpiamente a la piedra más grande del camino que ha transitado en los últimos meses. Y aunque no sea premio suficiente O’Reilly se ha llevado el respeto de uno de los grandes de AEW. Otro muy buen combate para la lista.


WILL OSPREAY VS SAMOA JOE

Después de arrancar el Owen femenino queda ver como comienza la edición masculina y, dentro de los dos combates anunciados de los cuartos de final, el primero en llegar es esta delicia para el fan fantasioso y soñador con combates de ensueño, empezamos con Samoa Joe contra Will Ospreay. El primer combate del torneo involucra a un excampeón que quiere regresar a la cima y a un Will Ospreay que busca alcanzar dicha cima en su país natal, un camino realizado junto a Deathriders tras regresar de una lesión cervical y no solo sufrir de dolencias sino perder ese instinto asesino, un instinto que busca recuperar a la par que se reinventa entrenando con el mismo hombre que le mandó al hospital.

Cual combate de la división NEVER en la década pasada, la lucha empezó sin treguas y fue un minutaje corto pero intenso y lleno de acción. Desde el primer momento Ospreay buscaba la ventaja con un “OsCutter” sorpresa y golpes repetidos pero esto contra la máquina de wrestling samoana puede ser baladí. Ospreay quiso ir de valiente con su nueva mentalidad y acabó pegándosela contra un muro que encima te devuelve los golpes, aunque sí que es verdad que supo regresar a la vida. Con los nuevos conocimientos adquiridos del campamento de entrenamiento de los Deathriders, el británico evolucionó su arsenal saltimbanqui para sumar un muy inteligente limbwork al brazo izquierdo que Joe siempre lleva vendado. Aunque el río siempre vuelve al cauce y esa parte saltimbanqui seguía siendo lo que le restase, lo que permitiera a Samoa Joe retomar el dominio de la lucha. Con esto Ospreay aprendió sobre la marcha que quizás con esa energía y agilidad antes ganaba a quien fuera pero claro, si los verbos están en pasado es por algo. Ahora necesitaba otra cosa, y si atacar el brazo no servía quizás necesitaba ser incisivo, ser brutal. Ospreay dejó las chorradas a un lado y tras librarse de un “Muscle Buster” cerró su pase a las semifinales con dos “Hidden Blades” que se clavaron en el cráneo de Samoa Joe como punzadas. Victoria de muchísimo valor que le acerca un poquito más a ese sueño de encabezar Wembley con el campeonato mundial de AEW de por medio.


SWERVE STRICKLAND VS BANDIDO

Continúa la mininoche del Owen en Double Or Nothing con el tercer y último combate de la velada en relación a estos torneos, el segundo del masculino. Otros cuartos de final con una pinta muy apetecible, la primera noche del torneo para Bandido y Swerve Strickland, la última para uno de los dos. Al igual que la otra semifinal tuvimos un encuentro no ciertamente largo pero claramente intenso desde el primer momento. Bandido empezó con todo buscando tomar la delantera frente al oponente que no solo quiere darle caza cual cazarrecompensas sino también contra quien le dejó tendido en la lona tras una victoria meritoria en Supercard of Honor. Esa rabia fruto de las ganas de venganza apareció desde la campana y con cierta rapidez en el combate, no solo golpeando en el ring sino lanzando a su rival contra todas las barreras de los tres laterales del ring que la tiene y atacando de manera original en el exterior del ring. Swerve parecía pasarlo mal aunque, al igual que la otra semifinal, un poco de chulería y la mala baba que ahora tiene el excampeón mundial consiguió hacer que ganara la delantera. El objetivo de Swerve era obvio, atacar la zona cervical de Bandido vendada con cinta kinesiológica. Ya fuera con un brutal suplex alemán al esquinero o con llaves específicas para dicha zona, Swerve mantenía un dominio que poco a poco fue desapareciendo por flashes de brillantez a cargo del mexicano. El plan no funcionaba así que Swerve tuvo que ponerse creativo con cositas como ese espectacular “House Call” sobre los hombros de Bandido, lo que precipitó que el campeón de ROH nivelara la escala con, por ejemplo, un brutal “poisonrana” desde el borde del ring al exterior. Ya todo esto caía dentro del terreno de la locura, estábamos en la zona de ir más allá si hacía falta, algo que Swerve acató de buena manera. En cuanto todo parecía perdido consiguió sacarse un brutal “Vertebreaker” de la manga cuando parecía estar a punto de recibir un segundo “21 Plex”, algo que el cuello dolorido de Bandido no pudo resistir, acabando en una posición donde otro “House Call” cerraría el pase de Swerve Strickland a la semifinal.


AEW WOMEN'S WORLD CHAMPIONSHIP: THEKLA © VS HIKARU SHIDA VS KRIS STATLANDER VS JAMIE HAYTER

¿Qué hace Tony Khan en la división femenina cuando no sabe que bookear? Efectivamente, combate a cuatro esquinas. Suena como si me quejara por la cara (porque en cierta parte lo hago) pero en verdad no me parece mala idea en verdad. Viendo la ausencia de un rival claro para Thekla por el momento y la historia en ciernes entre Hikaru Shida y Kris Statlander creo que esta decisión es una muy buena para salir del paso y, en el proceso, tener un buen combate en la cartelera. No muy extenso y ciertamente movidito, acción constante y desarrollo de la historia anteriormente contada. Al final, toda esa tensión entre ambas luchadoras acabó no solo con las posibilidades obvias de victoria de Statlander sino encima sirviendo en bandeja la victoria a Thekla. Kris lo tenía a puntito de caramelo pero recibió en la espalda un golpe con un palo de kendo por parte de Shida digno de una puñalada en la misma zona. Con Kris en fuera de juego y tanto Shida como Hayter en el ringside, Theka solo tuvo que pisar la cabeza de Statlander contra la lona para seguir reinando un poco más. Buen combate para continuar un reinado bastante sólido.


JERICHO, THE HURT SYNDICATE & THE ELITE VS THE DEMAND, DON CALLIS FAMILY & THE DOGS

Tras parecer que el final de la carrera en AEW de Chris Jericho se acercaba, su más que predecible marcha a WWE acabó por no ocurrir y la leyenda regresaba a la programación de AEW. Ahora bajo el seudónimo de Jericho a secas, Y2J regresaba para ver como Ricochet y The Demand no solo le amargaban la existencia sino que le apalizaban semana sí y semana también. Tras duras derrotas Jericho quería venganza así que reclamó su querido Stadium Stampede para intentar lograr ese cometido. Regresaba el combate un año más, recuperando su nombre original, trayendo la edición más grande de la historia gracias a los catorce participantes en modalidad de siete contra siete. Es el más multitudinario, el más grande, ¿será el mejor?

Regresaba el Stadium Stampede (lo mismo que Anarchy In The Arena pero con otro nombre porque están en un estadio) con el claro hándicap de no solo no poder usar la violencia más sanguinaria sino también con superar el combate del año pasado, que encima es la mejor edición de esta estipulación. No tuvo sangre, no tuvo violencia y tristemente tampoco tuvo lucha por el graderío debido a la comisión ya comentada y, aun con esas, esta edición fue divertida de pelotas. Todo giró alrededor del caos, de secuencias ciertamente tanto absurdas como entretenidas y, al final, de ser la edición con más participantes (siete por cada equipo). Quizás esas ausencias de la sangre y la lucha en el graderío hizo que este Stadium Stampede tirase de una buena dosis de originalidad. En las trastiendas del recinto (y todo en directo lo cual tiene mucho mínimo) vimos cameos varios, spots absurdos como el de las escaleras mecánicas, Luchasaurus haciéndose pasar por una de las “baddies” de Andrade para atacarle por sorpresa, el uso de pelotas de tenis o de raquetas cómicamente gigantes, una guerra de comida en el backstage, carritos de la compra o el simple hecho de estampar el bus Jurassic Express contra un carrito de golf. La estipulación giro hacia una absurdez caótica constante en una decisión muy acertada no solo por necesidad sino también por ser un soplo de aire fresco a una estipulación que siempre ha tenido esto pero que en los últimos años ha confiado más en una faceta ciertamente sangrienta y violenta. Todo este caos tuvo que cerrar de una forma a la altura, con una “Superkick” de siete y un “Lionsault” sobre Bishop Kaun para cerrar la victoria del equipo Jericho y anotarse un tanto muy necesario en su rivalidad contra Ricochet. No es la mejor edición de este combate pero eso no quita que no fuera un gran combate, uno que vuelve a reflejar que Anarchy In The Arena (o Stadium Stampede) es una estipulación que nunca falla, la vieja confiable de AEW.


AEW WORLD CHAMPIONSHIP: DARBY ALLIN © VS MJF

Hace algo más de un mes se produjo quizás la mayor sorpresa de la historia reciente de AEW. En cuestión de dos minutos, Darby Allin daba la campanada y vencía a MJF para coronarse el nuevo campeón mundial de AEW. Por fin Darby alcanzaba la cima, y no la del Everest, y al más puro estilo Darby Allin, este buscaba no dejar gasolina en el tanque. “Until the wheels fall off” era su lema y siendo fiel a sus principios ha defendido su presea todas y cada una de las noches tanto de Dynamite como Collision entre su victoria titular y Double Or Nothing. Un sacrificio constante marca de la casa, un sacrificio que quería que MJF replicara si quería volver a tener una lucha titular. “Si quieres una revancha tienes que arriesgar, tienes que apostar algo” y por este principio tenemos un combate de título contra pelo. Darby Allin pone en juego lo que ahora más le importa porque MJF hace lo propio, veremos si Max abandona con el título y una cabeza llena de pelo o, por el contrario, lo ganado en Turquía acaba en la basura.

Antes de meternos en el combate hay que decir una cosa: el campeonato mundial de AEW está quizás en el mejor momento de toda su historia en este 2026. MJF recuperaba el título a finales del año pasado y en ese segundo reinado ha revertido toda la mala imagen como campeón que algunos tienen gracias a ese primer reinado de más de 400 días. Gran historia, grandes combates y un gran acertado cambio titular. El plan parece claro, aprovechar que Darby merece un reinado para no solo dárselo sino oxigenar el periplo de Maxwell como campeón. Ya no es que la idea sea buena, es que este campeón quizás temporal es el perfecto para el trabajo. Un mes de reinado donde Darby ha aprovechado cada segundo para cosechar siete defensas muy top en cuatro semanas, un morir dando todo que solo Darby puede dar. Todo esto también se traslada a la historia, a que MJF ha encontrado que no es invencible y que un simple error puede hacer que pierda todo, incluido su pelo. Una historia de un solo mes que es brillante y, consecuentemente, nos ha dado un combate también brillante.

Este evento principal es la coronación de todos estos detalles, de un duelo de dos individuos sumamente erráticos, uno por miedo y chulería, otro por sobreesfuerzo y buscar morir matando. Darby tenía la ventaja anímica en todo momento, no solo estaba luchando mejor que su rival sino que el miedo de perder el pelo era algo que llevaba a errar o a no tener convencimiento a Maxwell Jacob Friedmann. Tenía esa ventaja y, como hemos comentado, la perdió por su propia culpa. El miedo es algo que nos cohíbe pero también nos protege y si Darby no tiene miedo significa que no se protege a sí mismo. Tenía la ventaja y la acabó perdiendo de manera constante por su propio amor al riesgo, por una poca consideración por uno mismo ya no solo de este combate sino de noches pasadas. Sobrevivió a todas las barrabasadas que MJF realizaba como el “Small Package Piledriver” sobre las escalinatas pero, al final, todo el daño acumulado de un mes lo alcanzó. Darby perdía el campeonato mundial no porque fuera peor que MJF o porque éste hiciera trampas, Darby Allin perdió por ser demasiado fiel a sí mismo. La ambición le pudo y al final perdió el vuelo por acercarse demasiado al sol. Un “Tombstone Piledriver” desde la segunda cuerda y el ya conocido “Headlock Takeover” le devolvieron a MJF su querido “Triple B” tras un combate sumamente sensacional y una historia aún mejor. 


Sin duda alguna AEW sigue en racha dentro de este 2026, un año que puede considerarse el mejor de su historia si todo sigue por el curso que parece que puede tener. Dentro de esta espectacular primera mitad de año tenemos una edición de Double Or Nothing que, sin hacer mucho ruido, se coloca entre los candidatos a ser el mejor PPV de la historia de la compañía. ¿Lo es? A título personal me sigue pareciendo un pelín mejor la edición del año pasado aunque es innegable que esta edición es brutal lo mires por donde lo mires. Ninguno de los combates bajan del notable, el recinto es precioso, el público es quizás el mejor que ha tenido un show de All Elite Wrestling y tanto el comienzo como el final se postulan como candidatos a ser de los mejores entre sus respectivos ámbitos. Encima es el show donde ha debutado una leyenda como Mick Foley así que chapó. Con ganas de ver que ocurre en Forbidden Door y como AEW cierra un All In sumamente interesante por el momento.