Review NJPW G1 Climax 36: el punto de partida de una nueva edad dorada

Este pasado domingo se acabó el mes más bonito para los fans de la lucha libre japonesa. Esta “navidad” nuestra empezó el 11 de julio en Chicago y acabó el pasado 16 de agosto en el legendario Ryōgoku Sumo Hall de Tokio. Esta navidad es nuestro querido G1 Climax que regresa con su trigesimosexta edición, una edición que pintaba a interesante antes de su comienzo y que en su conclusión no solo ha resultado ser una de las mejores en casi una década sino que puede suponer el punto de partida de la nueva edad dorada de NJPW. Así que tras esta pequeña presentación, os dejo con mi análisis y mi opinión de este espectacular G1 Climax 36.


GRUPO A

  • El bueno - Yota Tsuji: a pesar de tener serios aspirantes a este premio de MVP del grupo como son Boltin Oleg y Konosuke Takeshita, el MVP de este bloque A es nada más y nada menos que el actual campeón IWGP Yota Tsuji. Aunque es innegable el hecho de que ahora usa un tema de entrada peor que el anterior y que su nuevo finisher llamado “Fire Blaster” deje mucho que desear en comparación al “Gene Blaster”, Yota Tsuji es la piedra fundacional de la actual New Japan y en este G1 Climax lo ha vuelto a demostrar. No solo ha tenido el que considero el mejor combate de toda la fase de grupos sino que casi todas sus luchas han sido sensacionales, incluyendo encuentros donde ha sacado la mejor versión de luchadores que han realizado un torneo decepcionante y/o pobre (salvo contra Great-O-Khan pero ahora en nada veremos que ha ocurrido con este luchador). Con un balance de 6-3 y 12 puntos, el actual campeón peso pesado IWGP avanza a las semifinales liderando no solo en la clasificación sino también en el ring. El nuevo “Ace” de NJPW sin duda alguna.

  • El malo - Great-O-Khan: no soy muy amigo de cuantificar todo lo existente en esta vida pero si en Cagematch solo has conseguido superar una vez el 5 de media en tus combates durante este torneo es por algo. El G1 Climax de Great-O-Khan ha sido deleznable de principio a fin. Es la prueba fehaciente (como si no hubiera habido ya muchas) de que es un luchador individual que se ha tornado en mediocre o malo en los últimos años y que solo parece destacar cuando hace tándem con Henare u otro miembro de United Empire. Otros luchadores en el bloque han tenido actuaciones difíciles pero siempre lograban destacar en una faceta. SANADA aportó una intrahistoria de reencontrarse consigo mismo, Jake Lee rascó un par de buenos combates además de mostrar por qué creo que es mejor luchador de lo que muestra. ¿O-Khan? Pues meter la cabeza de Shingo Takagi en un retrete (un símil que viene que ni pintado por cierto).  Ni Yota Tsuji, quien ha hecho un torneo ejemplar, pudo rascar algo del doble campeón NEVER-IWGP. Poco más que decir, actuación que deja mucho que desear la de Great-O-Khan.

  • La sorpresa - Yuto-Ice: una de las cosas que más me gusta de torneos como el G1 Climax no es solo ver una constante cantidad de combates de buena guisa, es también ver la oportunidad de ver a luchadores brillar en situaciones que quizás no brillarían. No solo eso, también es la oportunidad de demostrar quien eres, de que eres capaz, de que estás a la altura de las expectativas. Y este es el caso de Yuto-Ice, quien ha conseguido brillar en su primer periplo individual tras formar parte de una de las mejores duplas de la historia reciente de NJPW. Ese estilo sacado del hip-hop underground japonés hace que tenga una buena dosis de carisma, y si le sumamos ese estilo de lucha “heavy hitter” tan clásico del puroresu nos da un luchador que puede ser enorme en el futuro. Es darle un giro moderno a un estilo clásico y lo que en la teoría funciona parece también hacerlo en la práctica. No ha sido un torneo brillante pero ha sido lo suficientemente bueno para que veamos que hay mimbres como demuestra la barbaridad de combate que tuvo contra Yota Tsuji. Sin duda alguna es la sorpresa no por sorprender al uso, es la sorpresa por demostrar que Yuto-Ice no es solo un “one hit wonder” y que Knock Out Brothers no fue su mejor versión.

  • El combate - Boltin Oleg VS Yota Tsuji: hay personas que para obtener energía y fuerza para proseguir con sus tareas necesitan cosas como un chute de cafeína o el poder del heavy metal. Yo soy una de ellas, con ambas encima, aunque quizás esta no sea la única ya que el duelo entre Boltin Oleg y Yota Tsuji me ha proporcionado el engorilamiento necesario como para atravesar una pared. Sensacional se queda corto, no solo es brillante por su planteamiento sino que la ejecución es perfecta. Arrancando con un dominio de Yota Tsuji que consiguió domar a la bestia kazaja atacando fuertemente la zona abdominal a un final lleno de secuencias absurdas protagonizadas por la fuerza sobrehumana de Oleg y la capacidad atlética de Tsuji. Ver un “Gene Blaster” del borde del ring al exterior, revertir esa lanza en una “Powerbomb” u otras cosas del estilo fueron algo apoteósico, incluido ese mega “Kamikaze” desde la segunda cuerda para que el campeón NJPW STRONG pegara un golpe sobre la mesa y presentara una muy clara y real candidatura a ganar el torneo. Dos talentazos como la copa de un pino nos dan el mejor combate de todo este G1 Climax 36 para demostrar no solo que son de lo mejorcito del wrestling nipón sino también que cuando coinciden en el ring pueden hacer magia.

GRUPO B

  • El bueno - Yuya Uemura: se nota que esto es un relevo generacional porque, por primera vez en los cinco años que llevo hablando sobre este torneo, Zack Sabre Jr. no se lleva el premio del MVP de su grupo. La fase de grupos del británico ha sido muy buena, la verdad, pero creo que el “Heat Storm” ha estado por delante. Yuya Uemura ha sido el más destacado gracias a solidificarse en su estilo, carisma y en su forma de manejar los combates. Su explosividad y energía recuerdan mucho a una versión moderna de Ricky Steamboat, y si encima le sumamos que ese característico limbwork al brazo con “armbars” y esos “armdrags”  tan visualmente buenos tenemos ya a un Uemura con las cosas claras en cuanto a su wrestling se refiere. Y que queréis que os diga, funciona, trabaja bien con todos ya sean luchadores más explosivos como Newman o gente de corte técnico como ZSJ. Entiendo por qué no convence a todos pero a mi me tiene enamorado desde su etapa en el dojo de New Japan hasta el día de hoy, día donde se ha afianzado como uno de los cuatro pilares de NJPW.

  • El malo - Gabe Kidd: dentro de este grupo tenía unas cuantas opciones para este gran galardón del peor luchador del grupo. Podría haber optado incluso por Shota Umino no por una mala actuación sino por su desafortunada lesión. Tras darle muchas vueltas al coco creo que lo tengo claro y mi elección es el británico Gabe Kidd. No es una elección porque sea un mal luchador o porque su nivel en el ring haya disminuido a niveles insultantes, es porque en este G1 Climax hemos visto la peor versión del antiguo miembro del difunto Bullet Club. En el pasado más reciente era un gaijin pasional que haría lo que fuera por defender New Japan, dándole esto un cariz especial sumado a ese estilo tan físico que tiene. Ahora no queda nada de eso, es otro villano pretencioso, chulesco que odia estar en New Japan. Es un copiapega de tantos otros clichés que no funcionan que le han hecho pasar de tener algo especial a ser otro miembro genérico de los Deathriders. Una absoluta decepción sin duda alguna.

  • La sorpresa - Aaron Wolf: hace tan solo siete meses tenía su primer combate profesional y ahora ya es uno de los luchadores más sólidos del midcard con miras a dejar eso atrás en cuestión de pocos años. La sorpresa de este bloque B es Aaron Wolf ya que el campeón NEVER de peso abierto ha demostrado estar más preparado de lo que suele ser normal en solo una carrera de poco más de medio año. Es un luchador que personalmente me maravilla por su perfil, un oro olímpico en judo que se asemeja más a un perfil clásico visto en los 80 o en los 90 como fue, por ejemplo, Bad News Allen. Ese perfil de gordifuerte con buena pegada al que además le tienes que sumar un cierto carisma y la novedad que resulta ver a un judoka en un ring pues hace un buen pack de donde hay materia prima para grandes cosas. Pero Aaron Wolf no es la sorpresa por esto, es por su evolución desde sus primeros combates hasta la última fecha de su torneo. Se ha encontrado a sí mismo, a ese tan buen selling y a ese tan buen toque underdog que puede aportar se le suman una aclimatación para nada esperable en una tan corta carrera. Ya tiene pillado el ritmo, el feeling, la estructura y, sobre todo, sabe como hacerse lucir bien. Se ha encontrado a sí mismo con esa mezcla de tío grande y fuerte con habilidades de judo que tan especial le hace a la par que ya ha dejado de estar tan verde en otros lados. Resumiendo, Aaron Wolf ya es parte del presente de New Japan y si su crecimiento sigue a este ritmo no me extrañaría verle en la cima en cuestión de un par de años.

  • El combate - Yuya Uemura VS Zack Sabre Jr: quizás en esta decisión tenga más dudas pero creo que he hecho bien por apostar por los dos luchadores que más me han gustado de este grupo. La lucha del bloque B no es nada más ni nada menos que el duelo entre Yuya Uemura y Zack Sabre Jr. Estos dos luchadores nos brindaron un combate con mucha carga técnica liderado por un ZSJ sacando a brillar su mejor característica donde también Uemura tampoco se quedó atrás. Quizás sea esta la mejor parte de la lucha, ver a Yuya, quien no solo sacó a relucir su arsenal que busca dañar el brazo de su oponente sino que supo adaptarse a las pequeñas triquiñuelas que el británico tanto domina. Fue una especie de duelo entre joven que busca dominar ciertas artes y veterano que las domina, un choque entre la perfección de la experiencia y la suma de creatividad y energía. Al final se sobrepuso lo segundo tras sacar a bailar un “Kannuki Suplex” de la nada y rematar con su nuevo “Lions Shiner” para que Yuya Uemura sumase dos puntos vitales.


FASE FINAL

La final four de esta trigesimosexta edición estaba escrita en piedra: Callum Newman se las vería con Ryohei Oiwa mientras que Yuya Uemura y Yota Tsuji pelearían por el otro puesto en la final en la semifinal del torneo. Sin estelarizar ninguno esta penúltima noche por el retiro de Hiroyoshi Tenzan, la primera semifinal fue un choque muy dinámico entre dos fuerzas imparables de distinto estilo. Newman buscaba doblegar a Oiwa con mayor ritmo y un ataque a la zona lumbar aunque no fue todo lo efectivo que pudo ser. El miembro de TMDK es alguien que golpea como un tren de mercancías con ese brazo izquierdo, algo que junto a un buen limbwork al brazo derecho le dio la ventaja definitiva rematada con su “The Grip” en una semifinal sumamente buena. La semifinal restante estaba rodeada de menos incertidumbre dado a que parecía estar claro el ganador, aunque la posibilidad de ver una gran lucha despertaba ganas. Siguió esa premisa vista con anterioridad, Uemura castigando el brazo y Tsuji la zona abdominal para que sus armas fueran más efectivas añadiendo un puntito extra de experiencia respecto a sus anteriores luchas. Esta es la mejor por ese peso de la experiencia comentado, por ser dos luchadores que ya saben sacar la mejor versión de uno mismo a la par de ser dos luchadores curtidos contra muchos rivales distintos. También tuvo otro punto distinto, un punto más de ras de lona al también sumarse el campeón IWGP a la fiesta con un “Boston Crab” que tanta historia tiene en este contexto. Un duelo de viejos conocidos muy bueno que cerraba con Yuya Uemura haciendo un guiño al pasado repescando el “Deadbolt Suplex” para obtener el segundo ticket a la final.

Llegamos al 16 de agosto y tanto Yuya Uemura como Ryohei Oiwa tenían el objetivo de poner una guinda a la altura de un pastel espectacular. Y que os puedo decir que no se haya dicho ya en redes u otros lugares estos días, la final de este torneo no solo ha sido un cierre perfecto sino que incluso es serio candidato a lucha del año como mínimo. Decir que Uemura y Oiwa han creado un cinco estrellas es quedarse corto, estos dos han creado una pequeña pieza de historia que supondrá un antes y un después en el wrestling moderno. Sin entrar en los quehaceres del encuentro por no chafarlo lo más mínimo, el éxito de Uemura y Oiwa reside no en el qué sino en el cómo ya que este combate se aleja de todas las fórmulas ya establecidas e incluso quemadas del wrestling moderno. Se aleja del “cinema” de WWE o de la fórmula épica elevada hasta lo máximo hace una década por Okada y Omega. Uemura y Oiwa han ignorado el manual de instrucciones que New Japan tenía establecido para los main events por un wrestling mucho más básico, mucho más carismático, mucho más pasional. Sin florituras y acercándose mucho más a un wrestling más clásico, la final del G1 Climax ha demostrado que dominando los fundamentos puedes crear magia porque estos dos lo han hecho siendo fieles a su estilo, siendo fieles a lo que les hace grandes sin intentar replicar lo creado por otros, lo han hecho con tan solo un “headlock” y un “armdrag”. Una auténtica barbaridad llena de matices, de pequeños momentos y de una pasión por el wrestling que será recordada como una de las mejores finales de la historia de este torneo. Tristemente solo puede ganar uno, ocurriendo la sorpresa mayúscula pero nada desmerecida de que Ryohei Oiwa se ha llevado el torneo más prestigioso de la lucha libre antes de cumplir 28. Aun así, ese no es el gran premio, el gran premio también se lo lleva Yuya Uemura, siendo ese premio el haber grabado su nombre en la historia de New Japan. Por cierto, ¿sabéis cómo ganó Oiwa? Efectivamente, con un maldito “headlock”, cine.


Según han ido pasando las semanas ha ido creciendo dentro de mí la idea de que este podría no solo ser un gran G1 Climax sino un punto de inflexión para NJPW. Esa sensación se ha afianzado tras la final, no solo por el combate tan sensacional visto sino porque esta edición número 36 ha sido en su conjunto una absoluta barbaridad. Creo firmemente que es la mejor edición en casi una década a la altura de esos años comprendidos entre 2016 y 2018. No es que solo haya sido un torneo brutalmente bueno, es que ha sido un torneo tan igualado y tan bien montado que aunque haya solo un ganador salen reforzados entre media y una docena de luchadores. Yota Tsuji, Boltin Oleg, Konosuke Takeshita, Yuto-Ice, Callum Newman, Drilla Moloney, Aaron Wolf, Oskar, el ausente Shota Umino y los propios Ryohei Oiwa y Yuya Uemura; una lista de nombres que no solo son el presente sino también parte del futuro de NJPW, una lista de luchadores que salen luciendo infinitamente mejor que antes de julio. El que no solo sea un torneo bueno sino el que también sea una piedra fundacional tan fuerte del futuro de la compañía hace que esté G1 Climax 36 sea un antes y un después. Que torneo, que punto de inflexión, que posible nueva edad dorada puede tener NJPW.