El periodo entre la última semana de diciembre y la primera de enero se ha convertido en quizás uno de los puntos más importantes del año dentro del pro wrestling. Si antes el único baluarte en estas fechas era Wrestle Kingdom ahora se le suman otras como Pro Wrestling NOAH con su show el primero de enero o AEW con Worlds End. Habiendo ya hablado ayer del show de All Elite Wrestling, hoy toca hacerlo de la pieza importante tanto de la programación de la compañía en este mes de diciembre como del propio evento comentado. Hoy toca comentar mi opinión sobre la tercera edición del Continental Classic, una cargada de wrestling de nivel y llena de historia y pequeños detalles, haciendo en su conjunto una de las mejores ediciones del torneo si no es que es la mejor.
BLUE LEAGUE
- El bueno - Jon Moxley: Quien me iba a decir que escribiría esto tras el desencanto sufrido en los primeros meses del año pero aquí estamos, Jon Moxley es el MVP de esta liga azul. Lo es de manera sorprendente ya no solo por tener un 2025 donde ha conseguido darle la vuelta a un inicio del año tétrico para básicamente ser candidato firme a mejor luchador de AEW, es porque lo ha hecho con un cambio a face estúpidamente natural y narrativamente espectacular. Tras sentirse el rey del mundo y caer rendirse patéticamente ante Darby Allin y Kyle O’Reilly, el líder de los Deathriders llegaba a este Continental Classic en una clásica situación de “sink or swim”. Necesitaba triunfar en este torneo no solo por el miedo a una traición de sus camaradas si caía en desgracia sino también por demostrarse a sí mismo que todavía sigue siendo alguien top, y ha cumplido con creces. Debido a esa estipulación de cero participación externa, Mox ha vuelto a esa faceta de workhorse que le ha dado de manera merecida el título de ser el “Terry Funk moderno” a la par que cocinaba un “face turn” tan finamente hilado. Quizás lucha por lucha no tenga esos highlights que otros si poseen pero es innegable que el conjunto de ellas es brillante.
- El malo - Orange Cassidy: A pesar de no ser el que menos puntos ha anotado del grupo Orange Cassidy es el que más tibio me ha dejado, algo duro de digerir por el cariño que le tengo. La sensación que tengo es la que también comparten otros fans según lo visto en redes, y es que la naranja parece haber pisado el pedal de freno dejando en el camino muchos de los rasgos que le hacían tan buen luchador. Si, sigue con los bits de comedia que son su firma personal pero lo que lo hacía un gran luchador era la capacidad de balancear eso con la capacidad de ser el mejor underdog de la compañía. Esa faceta ciertamente guerrillera que casaba con la cómica por contraste ha casi desaparecido y lo visto en el torneo ha sido más una colección de luchas donde el espíritu era el de ir a currar por ir a currar. Una pena, quizás Orange en 2026 vuelva a darnos lo que le pedimos.
- La sorpresa - Claudio Castagnoli: En este apartado hablaremos de un viejo conocido del que no nos extrañan sus habilidades pero que, gracias a un cierto giro en la personalidad y el personaje, nos ha sorprendido con un soplo de aire fresco. Apodado por la IWC de manera coloquial como “el dictador”, Claudio Castagnoli ha aparecido en escena lentamente gracias a esos pequeños momentos en la peor racha de Mox donde parecía que iba a apretar el gatillo al igual que hizo con Danielson en su momento. A la posibilidad mostrada vía gestos y promos de tomar el mando por la fuerza ante la debilidad de su líder se le suma que se ha vuelto letal en el ring, pasando de ser el Superman suizo a ser el brazo aniquilador de los Deathriders. A mayores, también ha demostrado buena dosis de storytelling en lo que un torneo se refiere, algo que tomó importancia en su eliminación de la fase final a manos de Roderick Strong. Resumiendo, Claudio ha dado un giro a su personaje genial en estos últimos meses y el Continental Classic es prueba fehaciente de ello.
- El combate - Konosuke Takeshita VS Jon Moxley: Como mejor combate del grupo tenemos una decisión bastante sencilla si tenemos en cuenta quienes han sido los dos mejores del bloque. En los primeros compases del torneo, Jon Moxley y Konosuke Takeshita se enfrentaron en el evento principal de Collision en un duelo determinante por ver quién podría ser cabeza de grupo en las fechas finales. Un encuentro que, además, serviría un poco como antesala de cosas vistas en la fase final. Un combate técnico que evolucionó en un duelo donde Takeshita buscaba dañar la pierna de su rival mientras Mox intentaba sobrevivir al dolor para rascar tres puntos. Un combate de limbwork donde Mox trabajaba como el face del duelo, algo que vimos en la correspondiente semifinal frente a Kyle Fletcher. La cosa es que, a diferencia del combate de Worlds End, el bueno de Mox no pudo resistir al castigo constante y su pierna cedió en el momento justo para que Takeshita golpease duro y consiguiera la victoria. Tuvo todo lo que se le puede pedir a un combate de estas circunstancias: buen trabajo a ras de lona, una cierta intrahistoria, spots llamativos y una secuencia final inteligente en su contexto.
GOLD LEAGUE
- El bueno - Kyle Fletcher: Tras su feudo con Will Ospreay era imposible de negar que iba a ser pieza importante del main event de AEW, ahora es innegable que Kyle Fletcher es ya pieza importante en la parte alta de la cartelera. Tras una rivalidad para recordar y un sólido reinado como campeón TNT, el australiano ya está en posición importante, quizás no en la que le otorga derecho al campeonato mundial pero poquito le queda para conseguir la presea. La prueba de fuego fue contra ‘Hangman’ Adam Page y este Continental Classic es la certificación de Fletcher como main eventer, más cuando parece encontrarse justo en el medio de la historia (o historias dependiendo de cómo se desarrollen) fuera de la escena del campeonato mundial masculino. Si tenemos muchos la pedrada de que Ospreay debe de ser campeón mundial en 2026, Fletcher va a serlo si o si en 2027 por su evolución y consolidación, una donde su gran actuación en este Continental Classic lo establece más aún en dicha posición.
- El malo - Darby Allin: En un grupo tan interesante como apretado como este es imposible elegir a alguien que ha destacado para mal o que ha destacado mucho menos así que voy a tomar el camino del medio. Mi elección para ser el malo del grupo dorado es Darby Allin por razones obvias: participó en una lucha, perdió ante Kevin Knight y después causó baja por lesión. Su reemplazo fue Jack Perry, que cumplió con el rol que seguramente iba a tener Darby en este torneo de manera muy positiva, y viendo como el resto del grupo ha destacado por un motivo u otro solo queda esta opción por puro descarte. No hay más, es una pena.
- La sorpresa - Kevin Knight: Yo llevo diciendo mucho tiempo que este chico es muy bueno e incluso a mi me está sorprendiendo. Estoy hablando de Kevin Knight, alguien que hace un par de años dije que sería y debía ser pieza importante de la división junior de NJPW. No me esperaba que al final saltase a AEW ni que tampoco su dupla con Mike Bayley funcionase tan bien pero aquí estamos, JetSpeed es uno de los equipos favoritos de los fans de AEW y tanto Speedball como The Jet se han establecido como talentos sólidos y confiables dentro del midcard de la compañía. Bailey es un veterano infalible con todavía recorrido en el wrestling, mientras que Knight se está consolidando como pieza importante del futuro de AEW, demostrando esto justamente en la última edición del Continental Classic. Tiene aires de Kyle Fletcher, no por ser luchadores parecidos sino por estar en ese punto de no estar rompiendo todavía pero tener todos claro que más pronto que tarde va a hacerlo como le pasó al australiano hace un par de años. Quizás tenga que pasar por el proceso de Swerve de encontrar un personaje o de Fletcher de crecer en físico y arsenal, quizás no porque con lo que tiene le sobra, lo que es indudable es que tiene más mimbres de superestrella de los que yo incluso pensaba y solo es cuestión de tiempo que se convierta en pieza fundamental de All Elite Wrestling.
- El combate - Mike Bailey VS Kyle Fletcher: Como mejor combate del grupo dorado, y quizás de toda la primera fase del torneo, tenemos el duelo entre Mike Bayley y Kyle Fletcher. A modo de antesala para la primera defensa de Samoa Joe en su segundo reinado como campeón mundial, Speedball y Protostar perdieron la chaveta y decidieron tirar la casa por la ventana. Durante poco menos de veinte minutos no solo decidieron dar espectacularidad en el ring sino realizar una constante de “a ver si podemos hacer un spot más estúpidamente visual que el anterior”: Bodyslam al borde de la barricada, Poisonrana en el exterior y una constante intentona de Mike Bayley de destrozar a su rival a la par que busca destrozar ambas rodillas y tibias. La lucha fue brutal pero el final fue simple y llanamente infartante, la guinda perfecta. Con el tiempo acabando lenta y agónicamente, golpe tras golpe, contra tras contra, secuencia tras secuencia, final falso tras final falso, Mike Bailey acabó llevándose los tres puntos con tan solo un minuto restante en el reloj para cerrar un combate soberbio.
FASE FINAL
A la fase final llegaron Konosuke Takeshita y Jon Moxley representando a la liga azul, mientras que Kazuchika Okada y Kyle Fletcher lo hicieron representando a la dorada. Estaba ya todo listo para la final a cuatro en Worlds End por determinar si la familia Don Callis implosionaba, si Okada mantenía su campeonato unificado o si saltaba la sorpresa (si queréis ver un análisis completo de los combates aquí dejo un enlace). En la primera semifinal, y también directamente por culpa de este combate, vimos la primera dosis real de fractura en la familia Don Callis. A pesar de meses de guerra interna entre los dos mayores luchadores de la facción, Don Callis consiguió mantener una paz forzosa en el grupo, aunque después de esta semifinal es difícil que esto ocurra. Kazuchika Okada aprovechó un descuido del árbitro para usar el archiconocido destornillador contra Konosuke Takeshita y asegurarse la posibilidad de revalidar su condición de ganador del Continental Classic. La segunda semifinal también se definió por esta acción comentada, ya que este absoluto combatazo entre Jon Moxley y Kyle Fletcher vio su resolución tras un descuido del australiano fruto de la desesperación. ¿Qué desesperación? La de no encontrar su siempre confiable destornillador, ese que siempre esconde en el esquinero pero que ahora se encontraba debajo del ring gracias al Rainmaker, algo que el Protostar desconocía. La final estaba asegurada, Kazuchika Okada se enfrentaría a Jon Moxley.
En una final quizás algo decepcionante en cuanto a calidad en el ring se refiere pero sensacional en cuanto a narrativa, Jon Moxley conseguía lo que no pudo lograr en la primera edición y logró la victoria sobre Kazuchika Okada para convertirse en el ganador del Continental Classic 2025 y, en consecuencia, convertirse en el nuevo campeón continental. Una victoria que nunca pensé que iba a ver, creía firmemente que Mox tendría un desastroso torneo fruto de una caída en desgracia aún mayor que la vista a los meses posteriores a All In que llevaría a la traición de los Deathriders y fue justo lo contrario, el resurgir de un ave fénix. Mox llegaba al Continental Classic con la necesidad de demostrar que seguía siendo el workhorse por excelencia de AEW, de demostrar que la cobardía y la dependencia de sus compañeros para ganar era cosa del pasado y así hizo. Mox cerraba con victoria un torneo espectacular donde a mayores cerraba uno de los mejores y más naturales “face turns” que he visto en la historia reciente. De ser el hombre que odiaba a AEW porque el espíritu de lucha había desaparecido a celebrar su victoria acordándose de los otros once participantes del torneo indicando que por fin ha vuelto la AEW que echaba de menos y que quería ver, una compañia llena de talento hambriento de éxito y dispuesto a dejar todo en el ring por intentar conseguir su objetivo.
Puedo decir sin ningún tipo de duda que esta tercera edición del Continental Classic ha sido la mejor de todas. Ya no solo vuelve a darnos unos meses de programación semanal llenos de contenido y muy interesantes tanto para el fan acérrimo como para el espectador casual, es que en todos los demás aspectos donde en años pasados posiblemente flojease aquí ha triunfado. Ha conseguido que el talento joven y los luchadores midcard brillasen, ha dado semanas con wrestling de gran calidad, ha sido vehículo para narrar historias geniales tanto dentro del torneo como otras que han llegado a este para seguir su desarrollo y, sobre todo, ha hecho que saquemos la calculadora para una semana final de infarto gracias a un empate A SEIS en el grupo dorado. El torneo por fin se siente prestigioso, ya no por quien lo gana o por cual es el premio (uno que considero que debería de cambiar de todas formas) sino por ser el estandarte de lo que debería de ser un torneo en tierras estadounidenses. Si el año que viene solo entra un main eventer y el resto son o talentos desconocidos o luchadores midcard sería exactamente igual, la sensación de ver que alguien ha sobrevivido a semanas de wrestling altamente competitivo más ganar una final a cuatro de una sola noche es prestigio puro, más si sigues la estela de Kazuchika Okada o Jon Moxley entre otros. Sin duda la mejor edición, y estoy seguro al 99% de que la del año que viene va a ser mejor incluso.



