Review Ghost of Yōtei: a Sucker Punch se le da muy bien esto

Gracias a unas buenas cantidades de días de vacaciones gracias a las fechas navideñas, aproveché a empezar de manera ciertamente tardía un juego al que le tenía bastantes ganas y al que le sigo teniendo a pesar de haberme terminado ya la historia principal (el platino está en el horizonte). Hablo del Ghost of Yōtei, secuela del aclamado juego de Sucker Punch ubicado narrativamente en la isla de Tsushima. Una prueba de fuego para el estudio, una segunda entrega que tiene que lidiar con ser la secuela de un juego muy aclamado además de tener que ser la piedra fundacional para quizás establecer esta duología sin relación argumental en una de las nuevas grandes IPs de PlayStation. ¿Cumple en ambas? Con creces, veamos ahora como.


Nos situamos a inicios del siglo XVII, trescientos años después de la historia de Jin Sakai. Esta vez no vivimos la historia de un samurai defendiendo nuestras tierras de un enemigo invasor, vivimos la historia de un mercenario con sed de venganza. Atsu regresa a su casa en el norte tras 16 años vagando por el sur como mercenario con un solo objetivo: acabar con el grupo llamado “los Seis de Yōtei”, quienes están sumidos en una guerra contra el clan Matsumae por el control de la región. Una sed de venganza que originó hace tantos años después de que este grupo acabase con toda su familia. Sin importarle la guerra ni nada más, Atsu buscará acabar con el grupo y con su líder, el señor Saito, para cerrar una herida abierta, un camino de venganza que le convertirá en el onryō.

Quizás este sea el talón de Aquiles del juego si lo que buscamos es una comparativa entre predecesor y secuela. Ghost of Yōtei tiene una historia no mala pero que sí que pierde en comparación con Ghost of Tsushima, algo que a mi personalmente me deja cierto sabor agridulce. En su conjunto, la trama protagonizada por Atsu no me parece floja pero que si que hace que en ciertos momentos los pilares de esta me parezcan tambalearse o que lo que quiere contar no tenga la fuerza que considero correcta. Si, suena estúpido decir lo primero cuando la saga “Ghost of” va básicamente de que los pilares personales de cada protagonista se tambalean para hacer ver que hay más allá de sus creencias o forma de ver la vida, pero iba más indicado a que la base de la historia a veces se pierde. Sin entrar en spoilers, Atsu busca acabar con los seis de Yōtei por haber asesinado a su familia y según avanza el juego la idea de dicha venganza queda en segundo plano no por un cambio de percepción de Atsu sino porque, simplemente, pierde chicha. Esto es una cosa que Ghost of Tsushima hizo a la perfección, tu como jugador formabas parte del abandono del código samurai de Jin Sakai porque el juego te hacía ver que esas formas no eran lo suficientemente útiles para lograr tu objetivo. Si, traicionaste a tu familia y a tus creencias en el proceso, pero lo necesario para salvar a la isla de los mongoles era el fantasma y no un samurai más. Pues en esta secuela falta eso, falta en muchos tramos ese plus, un plus que está ciertamente latente al principio del juego y al final pero poco más. A mayores de esto la sensación que tengo es que los personajes secundarios tampoco ayudan tanto a que la historia tenga este punch, solo un par de nombres en un par de momentos (no digo ni quien ni cuando por no entrar en spoilers). Aun así, la historia es ciertamente interesante y Atsu es un personaje increíblemente bueno que a veces se ve rodeada de una trama no tan a la altura.


Donde de verdad no se le puede poner ni una misera pega a este juego es en su apartado jugable. Sucker Punch ha conseguido con esta segunda entrega algo que no muchos estudios consiguen hacer y es perfeccionar una fórmula ya funcional cogiendo la base con ciertos peros del Tsushima para transformarlo en lo que es el Yōtei. Donde quizás se nota más este paso adelante es en la faceta de mundo abierto que tiene este Ghost of Yōtei, evolucionando un mundo abierto interesante pero carencias o puntos a mejorar palpables añadiendo justo lo que necesitaba. Esa era de las cosas que menos me gustaban del Tsushima, que saliendo de la historia principal y cierto tipo de secundarias el juego podía resultar ciertamente repetitivo y carente, con Yōtei tenemos incluso la situación donde dichas secundarias o la exploración dentro de la isla de Hokkaidō se siente incluso más apremiante que la historia principal per se. Esto es gracias a un sistema de misiones más variado, a secundarias ciertamente interesantes, a cositas como las cazas de recompensas o simplemente al hecho de explorar una región preciosa y llena de sorpresas. Una exploración que nos permite seguir liberando enclaves del yugo del malo maloso, que nos permite acceder a lugares de rezo remotos, que nos deja seguir persiguiendo a zorritos o que sencillamente nos deja darnos de piñas con enemigos de formas más entretenidas y variopintas.

A mayores, Ghost of Yōtei nos proporciona una natural evolución en temas como el combate o en los árboles de habilidades, creciendo en tamaño estos pero sin sentirse abrumador. El combate, más concretamente, es el que ciertamente más nota esto gracias a cambiar la elección del combate a las armas en vez de al estilo. Ahora no es que contemos con una única katana y múltiples formas de luchar, ahora contamos con cinco armas distintas con su set de habilidades y sus fortalezas frente a ciertos tipos de armas concretas. Esta versatilidad es clave no solo porque es divertido usar un rato una lanza y al siguiente una doble katana, también hace mucho la sensación de enfrentarte a múltiples rivales y que no solo tengas que medir el timing de tus parries sino también cuando y como usar todo ese arsenal. Lo importante de todo este sistema de combate ya no es solo la cantidad de ases bajo la manga que tienes o de armas distintas a usar, la clave es lo comentado de que para nada se siente abrumador, todo encaja y todo fluye incluso jugando con un estilo que se aleje de lo considerado la norma. Usa ese arsenal como toca o simplemente sal ahí a dar triangulazos con el espadón a todo lo que se menea, ambas se sienten genial, ambas molan.


Pero lo que de verdad hace que la IP de Sucker Punch funcione tan bien es lo bonito que se ve y lo bien que suena, algo que repite con creces en este Ghost of Yōtei. El juego es precioso, no hay más, incluso se ve espectacular en el modo rendimiento donde en teoría se sacrifican elementos gráficos a favor de los 60FPS. Recorrer la isla de Hokkaidō tanto por los bosques como los alrededores del monte Yōtei o incluso por las costas es precioso en todos los sentidos. Las zonas coloridas son brutales, recorrer la nieve se ve genial, incluso en la última región del juego esa oscuridad causada por la guerra con toques rosas de las flores de cerezo es una delicia para el jugador. Es espectacular no solo porque se vea como tal sino porque la dirección artística es de diez, algo que muchísimos estudios no comprenden cuando tiran a la cara gráficos tochos sin alma o sentido. Ghost of Yōtei se ve genial no solo porque sea un portento físico sino porque todas y cada una de las decisiones en cuanto a paisajes y arte son un acierto absoluto hasta el punto de que muchas veces te ahorras los viajes rápidos porque cabalgar por las praderas del juego es un lujazo inigualable. El apartado sonoro es también brutal, tanto por diseño como por calidad, incluso en un doblaje que sinceramente sufre en ciertos momentos, una pena porque no es un mal doblaje a pesar de que tenga unos cuantos peros. Quizás los únicos puntos negativos del juego sean en que no hay variedad de rostros y/o atuendos en el tema de personajes extras y que el doblaje tiene un par de gazapos raros, como la repetición de muchas voces o que en ciertos puntos del juego Atsu se escucha ciertamente rara, una pena porque el doblaje en unos cuantos apartados está bastante bien. Aun con estas, en líneas generales el juego la parte en esto que entra por ojos y oídos.


Sin duda alguna, Ghost of Yōtei es un digno y sensacional sucesor a un muy alabado juego creado por Sucker Punch, la muy necesaria segunda entrega que necesitaba esta IP para establecerse como una saga de prestigio para PlayStation, una segunda entrega que hace que tenga más ganas de nunca de que Sucker Punch siga explorando la antigua nación nipona durante muchos juegos más. Mejora en casi todo a su predecesor, evolucionando de manera acertadísima en todas las facetas que tan especial hicieron al Ghost of Tsushima. El nuevo sistema de combate es un acierto, la exploración de la isla es una delicia y las mejoras tanto en secundarias como en las misiones de mundo abierto es tan grande que hace que las misiones principales queden en segundo plano con tal de perder un rato jugando a estas. Quizás donde no mejora es en la historia, una que es bastante interesante y atractiva pero que pierde muchos de los matices o puntos que hicieron ciertamente especial el camino de Jin Sakai hasta convertirse en el fantasma. Aun con ese pequeño “pero” todo lo demás es una mejoría clara de una base ciertamente especial. En resumen: juegazo en mayúsculas.