El pasado 20 de febrero saltaba la bomba y el mundo de los videojuegos seguía dando chicha informativa. Si PlayStation hizo estallar todo por los aires horas antes, Xbox no quería perderse la fiesta, anunciando que Phil Spencer se retiraría de la industria y que Sarah Bond abandonaría Microsoft en su totalidad. Una noticia que ha generado muchas reacciones, algunas de pena por decir adiós a la cara visible de Xbox en la última década, otras de medio celebración porque el artífice de la casi muerte del hardware gaming de Microsoft abandona y, sobre todo, reacciones de miedo al futuro viendo ciertas decisiones y el reemplazo de tito Phil. ¿Qué será de Xbox?
Independientemente de su trabajo, la pérdida de Phil Spencer es ciertamente dura si quitamos ciertas capas y ciertas decisiones cuestionables del que era el líder de la marca mediáticamente hablando. Phil Spencer es un hombre pura cepa Microsoft, más concretamente, es un hombre que lleva con Xbox básicamente desde el primer día. En 1988 entra en la empresa de Redmond y en 2001 se mueve a Xbox como el manager general de la rama EMEA de Microsoft Game Studios. A partir de ahí pasa un cuarto de siglo dentro de la división gaming de Microsoft en varios roles de responsabilidad hasta que pasa a ser el mandamás tras la desastrosa recta final de Don Mattrick al mando. De tito Phil he dicho muchas cosas, entre ellas que salía a posar con la camiseta friki de turno en todas las conferencias para hacer sentir a la fanaticada que al mando estaba un gamer, uno de los suyos, pero es que era ciertamente verdad. Ya no es que solo era un reconocido frikazo, es que también era alguien que ha estado con Xbox desde el principio, alguien que sabe que hay dentro y que puede hacer que toda esa maquinaria funcione porque él ha pasado por muchos de los estamentos de dicha maquinaria. En resumidas cuentas, Phil Spencer era alguien de la casa, y perder a alguien de la casa siempre resta en mayor o menor medida.
Pero no todo es bueno dentro del reino Xbox durante la etapa de tito Phil por quizás ser el mayor 50/50 de la historia reciente de los videojuegos. Siempre lo he dicho, Phil Spencer es lo mejor y a la vez lo peor que le ha pasado a Xbox, consiguió salvar a la marca a la vez que sacrificó muchas cosas de valor para la división de Microsoft. Fue el hombre que recogió el desastre de Don Mattrick con la Xbox One y llevó a una división abocada a la desaparición a una ciertamente operable con un cambio de modelo de negocio claro. Ese es el problema, el modelo de negocio, el que ha hecho que la Xbox actual sea radicalmente diferente a la versión de la que la gente se enamoró hace ya dos décadas o más. Xbox One se la pegó fuerte y decidieron seguir el refrán de “muerto el perro se acabó la rabia” pasando a ser más una distribuidora o una empresa de streaming que una desarrolladora first party con las consecuentes consolas. Las Xbox Serie no salieron muy allá no por ser una mala consola porque no lo era, salió rana porque no tenía sentido comprarse una. Todos los juegos de Xbox estaban en PC, y si no ahí tenías Game Pass para jugar donde quieras bajo el slogan de “Todo es una Xbox”. No tiene sentido comprar una consola si tus juegos ya están en las demás, decisión que fue a más tras las despampanantes y absurdamente caras compras de Zenimax y Activision-Blizzard-King. Ya no era una cuestión de ser rentable con dichas compras, era de recuperar el dinero, y ahí Phil vio como su división pasaba más a ser cosa de Satya Nadella que suya, el famoso 30% que hizo que hasta Halo salte a PlayStation, una cosa que hace diez años era impensable.
Quizás esto último era lo que acabó sentenciando a Phil y le obligase a un retiro a la Jim Ryan (largarle bajo la carta de la jubilación). Quizás su visión era buena pero su visión no pesa más que lo que diga el jefazo y los trajeados, y si para tu visión necesitas desembolsar casi cien mil millones pues cositas. Podemos dedicarnos otra tarde a hablar de cómo Game Pass es un concepto increíblemente sobrevalorado en cuanto a beneficios para Microsoft pero no me apetece la verdad porque ya queda claro, igual de claro que a Nadella ya se le ha acabado la paciencia con la visión de Phil y sus dos escuderos. Microsoft siempre ha sido una empresa de software, de venta de productos, de distribución, Nadella representa esa visión y también la visión de la búsqueda de la siguiente gallina de los huevos de oro como ha demostrado su incesante persecución por el concepto de IAG (y la inversión consecuente). No se vosotros pero quizás la búsqueda de este dinero constante en una industria donde los márgenes de beneficio no son muy altos no es algo positivo.
Al final todo rompe y el gasta gasta de Xbox tiene un límite, más cuando quizás la compra que menos ha dado a Microsoft de momento haya sido la de ABK. Las cosas como son, la etapa de Phil Spencer en Xbox tenia fecha de caducidad clara, algo que todos llevábamos oliendo desde hace un par de años, quizás incluso Phil quedase a un rol residual y casi honorario viendo como no ha sido imagen pública casi en 2025 y como esos anuncios de sus exclusivos llegando a PS5 no han sido bancados o respaldados públicamente por su persona. Era un fin esperable pero eso no quita que el remedio sea peor que la enfermedad, y tiene toda la pinta de que el remedio es peor que la enfermedad. El reemplazo de Phil es Asha Sharma y viendo tanto su currículum como su carta de presentación pues, sinceramente, mete miedo al miedo. Quien coge los mandos de Xbox es alguien que tiene mucha experiencia en marketing, en decisiones operacionales y todas esas vainas. Quien ahora es la capitana del barco es la expresidenta de CoreAI, punto. Es que, independientemente de las malas decisiones tomadas, Microsoft ha reemplazado a alguien que llevaba 25 años con Xbox por una persona cuyo grueso empresarial es dirigir la estrategia de la IA de Microsoft y eso causa absoluto pavor, más si quien la acompaña es alguien como Matt Booty (buscaros el documental de Psychonauts 2 y entenderéis a que me refiero) que me juego el brazo y media pierna que ha sido ascendido por su "compromiso por la compañía" por no decir otra cosa que implica una lengua y una bota. Y su carta abierta al asumir el cargo no me quita ningún tipo de intranquilidad porque, si la habéis leído, huele al standard corporativista de texto lleno de palabras claves que resuenan fuertemente y párrafos carentes de significado. No quiero defenestrar a alguien al comienzo sin tan siquiera haber tenido la oportunidad de demostrar que es capaz o no pero las cosas como son: esto pinta feo.
Con lo que me quedo de todo esto es absoluto pavor como he dejado bastante claro en los párrafos anteriores. Sin desmeritar a Asha Sharma, esto huele fuerte a dedazo de Satya Nadella, a que el jefazo ha puesto alguien de su confianza y de su círculo cercano para dirigir una división cuyas decisiones estaban causándole un quebradero de cabeza tanto económico como operacional porque, de manera clara, Phil y Satya no estaban en la misma página. Es una reacción entendible, me cargo a quien no me “gusta” y pongo a quien estaba dirigiendo la sección IA que tan hasta en la sopa quiero meter y en la que tanto dinero he invertido. Causa pavor porque quizás esas palabras hablando de los jugadores y los juegos y el arte queden en la absoluta nada porque todo funciona por lo mismo: dinero. Quizás siga la línea continuista de la actual Xbox convirtiéndose en una distribuidora al 99% y dejando ese 1% casi testimonial para un hardware que claramente no soportan, quizás vean que gastar esfuerzos en una rama que genera casi el mismo beneficio que Linkedin no sea beneficioso y lo de Tango Gameworks se quede en anécdota (siento absoluto pánico por Rare ahora mismo). Quizás, incluso quizás, decidan acabar con el Game Pass, la obra de autor de Spencer y lo que más quebraderos de cabeza ha causado a la marca en los últimos años.
“Pero Javi, si tu eres pipero hasta la médula, ¿por qué sientes miedo por una supuesta muerte de la que era competencia de PlayStation?” Porque la competencia en este mundo asquerosamente capitalista funciona, porque quizás si a SONY le estuvieran apretando las pilas no hubiera tomado la sencillamente estúpida decisión de cerrar Bluepoint Games. Y si no fuera eso pues es porque me gustan los videojuegos, porque de Zenimax han salido obras que me han enamorado y porque todo lo que sean artistas haciendo arte se celebra. No lo se, quizás estemos siendo demasiado negativos (todo quisqui en redes pensamos bastante parecido) pero el miedo es real, miedo de que una marca icónica de los videojuegos en este siglo desaparezca aunque, bajo cierto prisma, la antigua Xbox ya parece haber muerto, ojalá tampoco lo haga la actual.

