Review AEW Grand Slam 2026: que necesarios son estos especiales televisivos

Ya estamos de vuelta con AEW, el primer post del año en cuanto a shows y combates de la compañía americana se refiere, aunque quizás las circunstancias son distintas. No es un PPV lo que vamos a comentar hoy sino un show semanal, un episodio especial, no una edición de Dynamite o Collision con subtitulo pero si algo distinto, algo que se queda entre medias. Nos vamos hasta Australia para analizar la última edición de Grand Slam, una que cumple de maravilla esa función de episodio especial a modo de puente entre World’s End y Revolution, un aperitivo para que no estemos dos meses y medio pasando hambre.



AEW CONTINENTAL CHAMPIONSHIP: JON MOXLEY © VS KONOSUKE TAKESHITA

Arrancaba la velada en Australia con un opener más que apetecible, una lucha por el campeonato continental donde Jon Moxley defendería su recientemente ganada corona continental contra el excampeón internacional Konosuke Takeshita, un también excampeón mundial IWGP que buscaba revalidar su victoria en el Continental Classic frente a este rival concreto para así lograr otro título en AEW. Una victoria titular que, por cierto, tiene más peso que solo obtener éxitos en forma de preseas, hay algo más: ¿qué mejor forma de conseguir anotarse un punto contra Kazuchika Okada que conseguir el título que perdió hace algo más de un mes?

Elección inmejorable para arrancar el show por tener todo lo que se necesita para ser un buen opener: dos luchadores talentosos, algo de cierto prestigio en juego, una historia interesante en desarrollo y duración asequible. La combinación de todos estos factores hicieron que Take y Mox dieran una experiencia luchística de calidad sin que fuera tampoco la panacea. También un combate interesante por la condición de ambos luchadores, tanto campeón como aspirante caen en una situación rara donde se aplica el término “tweener”: ni son puramente villanos ni tampoco son los buenos de la historia. Suena raro pero encaja, Mox es un face que sigue manteniendo esos elementos de wrestling puro y funcional que varían hacia algo más tradicionalmente heel mientras que Take es el miembro de una facción villana que poco a poco está abandonando esos caminos hacia los de un babyface más tradicional como se ve en todos los gestos. Pero lo que más funciona es el tiempo, veinte minutos de límite establecidos por el título que hizo que cada acción pesase más y más según avanzaba el cronómetro. Yo lo dije en su momento, una de las cosas que más jugaban a favor del campeonato televisivo de NJPW era que hubiera un reloj en contra establecido, algo que también le sienta de maravilla a este campeonato continental. Al final se acabó dando el resultado más lógico y quizás el que menos esperaba, un empate por límite de tiempo que nos acerca más a quizás una lucha a tres esquinas si sumamos a Kazuchika Okada y quizás el regreso del campeonato unificado debido al duelo entre ambos miembros de la familia Don Callis. De momento quedémonos con que este es un muy buen combate para arrancar Grand Slam Australia.


AEW WOMEN'S WORLD TAG TEAM CHAMPIONSHIP: BABES OF WRATH © VS MEGABAD

Es turno de la que quizás es la lucha con menos intringulis o complicaciones de la cartelera en todos sus aspectos, una lucha donde se pondrán en juego los campeonatos femeninos por parejas de AEW. Es sencilla porque la construcción se hizo vía un “title eliminator”, porque el motivo de la existencia era tener a un talento local en la cartelera y porque el resultado también era el de esperar. Dicho talento era Harley Cameron que, de manera poco sorpresiva, consiguió vengar la derrota vista en Dynamite y además anotarse el punto de victoria en Australia de luchadora australiana. Dicho esto, la lucha no fue mala aunque quizás fuera algo peor que el primer duelo de estas cuatro, aunque lo que sí que tuvo fue un final tibio y ciertamente decepcionante no por el resultado sino por cómo se produjo. Sin más, aprobado raspado, un combate que da claras sensaciones de ser una cosa: un capítulo intermedio para una historia que todavía no ha visto su final.


ANDRADE EL ÍDOLO VS 'HANGMAN' ADAM PAGE

La caza de MJF sigue muy poco después de que este recuperase su querido “Triple B”. Muchos nombres se pusieron en busca y captura del campeón aunque poco a poco han ido cayendo. Swerve Strickland y Kenny Omega ahora están enfrascados en un duelo personal, Samoa Joe está fuera por motivos desconocidos y otros posibles candidatos como Jay White o Will Ospreay están todavía lejos de regresar. Solo quedan dos posibilidades a corto plazo, dos nombres que se enfrentan esta noche en Australia por ver quién retará a Maxwell Jacob Friedmann en Revolution: Andrade El Ídolo y “Hangman” Adam Page.

AEW muchas veces tiene la fortuna de que el resultado lógico coincide con el resultado deseado, y esta noche no es ni de broma una de esas veces. Esta noche era lógico que Hangman ganase para tener esa ansiada revancha en Revolution pero es que esta era la noche de Andrade. El mexicano está a un nivel brutal, su salida de WWE ha hecho que algo despierte dentro de él que quizás no veíamos desde su etapa de NXT hace ya casi una década. Se está recorriendo el globo entero luchando múltiples veces por semana a un nivel insultantemente bueno, ganando títulos en varios países y sumando una posibilidad más que real de ser el próximo campeón IWGP global, todo esto mientras esa personalidad de playboy latinoamericano también aflora de manera puntual y perfecta (no me podéis negar que la sección de las mujerzotas fans de Andrade que hay cada semana no es como mínimo gracioso). Si los méritos pesaran tendríamos a Andrade como aspirante de cara a marzo pero es que a veces tiene que ganar la razón y, en cuanto a lógica creativa, lo más razonable era la victoria de Page. Es el oponente lógico y no solo eso, si Tony decide cambiar de manos el título todo sigue teniendo cierto sentido de cara a All In. Ignorando el tema del vencedor, el combate fue otro más para sumar a la lista de buenos combates que estos dos animales tienen en sus respectivas listas. Un combate también con un final lógico que establece a Hanger como el aspirante sin dinamitar la credibilidad de su oponente, algo que ha sabido hacer muy bien AEW en estas últimas semanas con los correspondientes candidatos a retar a MJF. Un intento de golpe bajo del Ídolo que le sale rana y acaba con uno propio del vaquero, Buckshot Lariat y ticket conseguido para el 15 de marzo en Los Ángeles.


ORANGE CASSIDY & 'TIMELESS' TONI STORM VS DEATHRIDERS

A pesar de que la rivalidad ya me está hartando un poquito porque personalmente creo que esta historia no debía de haberse alargado tanto, sí que esperaba con ganas este combate. ¿Por ver a Marina Shafir y a Toni Storm zurrarse? ¿Por ver una lucha sin reglas? Nada de eso, mi única ilusión era ver a Wheeler Yuta quedarse pelón. Los prolegómenos a esta chorrada comentada no estuvieron para nada mal, fueron esta cosa de “no es brillante pero es divertida”. Ver a Marina zurrar incesante a la naranja o a Wheeler Yuta ganarse el odio del público australiano por tremendo Piledriver a Toni Storm tuvieron su aquello. Habiendo abucheos del público también tendría que haber vítores de manera obvia, vítores que se dieron cuando Toni Storm hizo por enésima vez el segmento de “luchador que tuvo que retirarse del combate regresa triunfalmente” que mágicamente funciona. Es que la lucha en sí fue algo sencillo y efectivo, repitieron fórmulas que siempre funcionan en la lucha libre porque si algo sale bien para qué cambiar. Al final todo salió a pedir de Milhouse, ganaron los buenos y el mierdecillas de Wheeler Yuta perdió la melena tras ser vapuleado al son de los vítores de una afición que quería ver lo que estaba pasando. Eso sí, casi nos quedamos sin rapada porque Yuta quiso huir como un cobarde pero Jon Moxley, como buen padre creyente en que un trato es un trato, le mandó de vuelta al ring con algún sopapo y tirón de orejas de por medio.


TNT CHAMPIONSHIP: KYLE FLETCHER © VS MARK BRISCOE

El campeonato TNT vuelve a ser un campeonato televisivo. Tras unas semanas ciertamente decepcionantes de Mark Briscoe como campeón, Tommaso Ciampa dio la campanada mayor venciendo al excampeón mundial de ROH en su debut para ganar el campeonato de la cadena televisiva. Le dio un picante extra al campeonato, el caos retransmitido semanalmente que siempre esperamos de un título televisivo, caos que se repitió cuando Kyle Fletcher recuperaba esta presea en un enfrentamiento sensacional acabando con el reinado de dos semanas de Ciampa. La división está agitada cuál interior de coctelera y eso le suma un plus, pero antes de seguir con esto y con una posiblemente revancha de cara a Revolution, el Protostar necesitaba cerrar una herida abierta: el séptimo y definitivo combate con Mark Briscoe para determinar un claro ganador en esta rivalidad.

Siete enfrentamientos en tan poco tiempo son demasiados para una rivalidad, algo que quizás hiciera que una lucha apetecible como esta no me entrase tan bien. Las cosas como son y las verdades se admiten aunque también tenga que admitir que a posteriori me llena de felicidad que este combate de escaleras ocurriera. Con el empate mencionado se celebra una lucha claramente definitiva tanto en el marcador particular como en el escenario del título TNT, algo que se notaba en todas las acciones del combate. En apenas minutos, Fletcher mostró su disposición a acabar con esto de una santa vez lanzando de manera brutal a Briscoe contra el borde del ring o contra una escalera en el esquinero para hacerle sangrar. Mark tampoco quiso quedarse atrás devolviéndole la moneda con ataques también sumamente brutales por su lado. Esta fue la gracia de la séptima entrega, la brutalidad, se dejaron de buscar spots caricaturescos desde las alturas y se centraron en golpear duro con la escalera tanto como protagonista principal como siendo esta un actor secundario. Algo paradójico, una lucha de escaleras centrada más al raso, una lucha de alturas con los pies en la tierra, algo que hizo que los tradicionales spots de esta estipulación brillasen más cuando ocurrían. 

Al final esta lucha tuvo el resultado esperado: Kyle Fletcher descolgaba la presea de lo más alto del Qudos Bank Arena (no en el sentido literal de la palabra) para establecerse como la cara de la división TNT. Es la cara de la división ya no por méritos propios o por habilidad, es porque no hay hueco para él en la escena del campeonato mundial. Fletcher no es campeón TNT porque sea lo justo o lo necesario, lo es porque no hay nada mejor. No es para nada una apreciación negativa porque gracias a esto el campeonato televisivo de AEW está recuperando un prestigio perdido, todo lo contrario, habla de como Kyle Fletcher ha dejado de ser una promesa a ser el presente. Es cuestión de tiempo el que sea campeón mundial, no de cuándo sino del cómo porque yo tengo claro que este luchador será el número uno en cuestión de 12-18 meses. De momento quedémonos con que vuelve a ser la cara de TNT tras un combate sensacional y lo más importante… ¡POR FIN EL TÍTULO ES ROSA!


AEW WORLD CHAMPIONSHIP: MJF © VS BRODY KING

El 2026 de la escena titular mundial dentro de AEW se define con una sola frase: la caza de MJF. Nombres y nombres se han puesto en primera fila buscando una oportunidad titular por el campeonato. Samoa Joe, Swerve Strickland, Kenny Omega, Bandido, Andrade y “Hangman” Adam Page, quien será su rival en Revolution. Todos estos nombres y los que quedan si el vaquero no consigue vencer en Los Ángeles, pero de momento Max tiene que superar un enorme y masivo escollo en el camino llamado Brody King. Tras ganarse de manera clara e indudable una oportunidad titular venciendo al campeón en un “title eliminator”, el excampeón por parejas y de tercias tendrá la oportunidad de vengar a su compañero de Brodido y alcanzar la cima dentro de All Elite Wrestling.

Los que no son megafans de MJF quizás pueden sacarle muchas costuras a lo que es como luchador, pero lo que es innegable es que es un luchador sensacional en el ring. Es de lo mejorcito que hay si hace lo que se le da bien (porque cuando no lo hace puede ser desastroso como ya hemos visto en el pasado), siendo eso el elemento narrativo. Se nota que vive y respira el wrestling territorial americano de los ochenta porque lo que le hace diferente es ese peso narrativo y de personaje que los grandes luchadores de la época tenían y  en este combate es palpable desde el segundo uno. Intentó tapar con chulería y ego el claro miedo que tenía en sus ojos, un miedo generado por una máquina de demolición humana llamada Brody King, un Brody que sabía que tenía muchas cosas de cara para poder salir de Australia como el máximo campeón de AEW. Tenía muchas pero le faltaba una que su rival sí que tenía: la inteligencia, la perrería, el ser rastrero. En el momento en el que MJF se dio cuenta de que en condiciones normales tenía muy difícil ganar, el de Long Island buscó derribar a Brody como quien tala un árbol atacando y atacando la pierna izquierda de su rival. Le vino muy bien porque no solo encontró una debilidad del gigante que explotar sino que causó mella en su muy alta moral.

El ataque a esa pierna izquierda no sólo fue útil por causar una debilidad física sino también causó una herida mental. Brody entró fuerte al combate e incluso estuvo muy cerca de ganar pero cuando la debilidad física no era la protagonista era la mental. Aun con esas siguió vivo en situaciones críticas gracias a los alientos de la afición australiana o a los ánimos de su colegón Bandido, pero no fue suficiente porque por algo MJF es el campeón. Tristemente, el mundo no solo está dominado por los pillos sino por los cabr*nes, y alguien tan pillo como igualmente desgraciado encuentra escapatoria. No le funcionó el anillo porque Bryce Remsburg le cazó la jugada pero para algo estuvo atacando la pierna de Brody, un desgaste que le hizo mella y que logró que cayera ante el Heat Seeker de Maxwel Jacob Friedman.


Grand Slam al final es lo que es, un evento televisivo ciertamente glorificado, un especial semanal, pero es que es posiblemente el mejor y más importante de su tipo desde su nacimiento con el primer enfrentamiento entre Bryan Danielson y Kenny Omega. Ahora se encuentra encallado en una posición, en la de ser no solo una parada en el extranjero sino ser el puente entre el inicio del año y Revolution, lo que creo que es un acierto. AEW Revolution se ha convertido en uno de los tres PPVs más importantes de la compañía y, aunque mucha gente pedía otro gran show entre primeros de enero y mediados de marzo, Grand Slam rellena el hueco de manera grata: es una parada intermedia de cierta importancia para calmar el hambre de los fans a la vez que es un show que sirve para construir y reducir la larga distancia de dos meses y medio. A mayores, Grand Slam 2026 ha sido un gran show, no ha tenido esa lucha inolvidable pero ha conformado una cartelera de seis combates increíblemente sólida con una lucha de escaleras francamente buena y un main event que está solidificando de muy buena manera este segundo reinado mundial de MJF. Resumiendo, un muy buen aperitivo de cara a Revolution en Los Angeles.