Hoy hablamos una vez más de esta cosita que tanto nos mola llamada “videojuegos”. Hoy es turno del que quizás es el juego que más me llamó la atención en la ya típica oleada de anuncios que vimos una vez más en 2025, un juego que me llamó la atención por parecer distinto y loco. Ese juego es lo nuevo de Suda51, director de la saga “No More Heroes” o de “Lollipop Chainsaw”, que vuelve al ruedo con este Romeo Is A Dead Man, la reimaginación más loca de “Romeo y Julieta”, y aquí estoy para comentaros que me ha parecido.
Romeo Stargazer es un ayudante de sheriff en un pequeño pueblo estadounidense viviendo una vida ciertamente normal y con ganas de abandonar su lugar natal, quizás por descubrir mundo y quizás por petición de su loco corazón conquistado por la misteriosa Juliet, aunque todo se va al garete. Debido a una fractura del espacio-tiempo, un monstruo mata a su compañero y le destroza hasta el punto de dejarle varado entre la vida y la muerte, aunque su abuelo Ben le salva de la muerte gracias a un dispositivo que le otorga un brazo mecánico y un nuevo rostro de cyborg molón. Ante esta tesitura, y con su abuelo ahora viviendo en la espalda de su chaqueta, Romeo se une al FBI del espacio-tiempo para ayudar a acabar con este caos mientras también busca a la desaparecida Juliet, aunque quizás esa chica inocente no lo sea tanto.
Romeo Is A Dead Man es la enésima reimaginación del clásico de Shakespeare titulado “Romeo y Julieta”, una reimaginación que moderniza la trama y además la dota de una fantasía de viajes en el tiempo bastante loca. La separación de ambos personajes ya no es por cuestiones familiares o por un belicismo entre medias sino que es más una persecución en busca de primero el amor y luego respuestas. Romeo busca a su primer gran amor por el hiperespacio y el tiempo en primera instancia, una búsqueda que según va cazando a los drifters causantes de este pifostio pasa a ser más una búsqueda de respuestas. Un pifostio de proporciones bíblicas que nos pone a nosotros en el centro de esta extraña y rocambolesca aventura espaciotemporal, y ese matiz de “rocambolesco” es lo que la hace especial y a la vez deja una mancha. La locura de la historia y todos sus matices aún más absurdos le da un plus brutal a toda la trama en los primeros compases de esta pero, cuando ya todo se está encaminando hacia el reencuentro de los enamorados y dejamos atrás la caza de los fugitivos todo se va al garete. El caos, la locura y la falta de respuestas funciona porque mola estar en ese estado perpetuo de inopia esquizofrénica pero cuando ya es hora de buscar respuestas en vez de intentar atar cabos todo se vuelve aún más loco pero para mal, tu mente quiere la solución y se encuentra con algo que da tumbos hasta una respuesta final agridulce. Es agridulce no por cosas como “ayyyyy los enamorados no se juntan” siempre vista en Romeo y Julieta, es agridulce porque te da un cierto cierre lógico pero rodeado de un caos innecesario. Es una buena historia, entretenida, de unas diez horitas que funciona justo hasta el final porque dicho final nos enreda aún más en una locura que hasta qué punto podemos considerar necesaria.
Al igual que la historia, el gameplay funciona por el caos y lo absurdo. Lo nuevo de Grasshopper Manufacture bebe bastante de títulos pasados y continúa apostando por un elemento de aporrear enemigos de manera incesante, siendo los enemigos en este caso zombies espacio-temporales y otros bichos de índole parecida. El gameplay es divertido, dinámico y con su aquello en fases de muchos enemigos o en algunas peleas con jefes, aunque no deja de ser algo normal elevado por una estética y una música alocadas que da un plus. Es una cosa de los videojuegos, un buen combate o uno normalito puede ser elevado a cotas más altas por elementos sonoros o gráficos como por ejemplo el caso de Persona 5. Este también es el caso de Romeo Is A Dead Man, porque pegar a chorrocientos bichos de distinta índole mientras suena de fondo tecnorro guapo y estás rodeado por escenarios coloridos o variopintos siempre es un plus.
Quizás lo que más destaque del gameplay es todo lo que no es el combate por ser algo ya visto en la industria pero con un sello distintivo. Las dungeons son los mismos niveles por zonas pero con un girito en cada uno como pueda ser un ayuntamiento convertido en discoteca o un manicomio sacado de un juego de terror, mientras que los elementos de mejora tiene un algo que lo hace distinto. Para mejorar las stats tienes que recorrer un laberinto o para tener power-ups temporales tienes que cultivar semillas obtenidas de los bichos que justo antes estabas aniquilando. Leñe, es especial hasta la mecánica de muerte, quizás lo que de verdad considero un 10 de 10 de este juego, algo que deberían replicar otros títulos. Cuando palmas, el juego te pone una ruletita que te da distintas mejoras a modo de ayuda o incluso te da una opción de revivir si ya estás pillando demasiado, todo esto con la cara de un tipo que se parece a Pedro Pascal. Es una solución cojonuda a esa frustración de palmar todo el rato porque te has quedado atascado, una solución que o te da un plus de ataque o que te permite revivir infinitamente si tienes la maña o la fortuna suficiente. Esto es, en definitiva, el gameplay de Romeo Is A Dead Man: un combate correcto rodeado de elementos muy acertados que lo elevan.
Sin duda alguna este último apartado es donde lo nuevo de Suda51 revienta la escala por arriba porque, de manera clara y contundente, los apartados visuales y sonoros son un completo acierto. El juego es una locura que funciona y mucho de ello se debe a las dos cosas comentadas y que si no fueran acertadas pasaría de ser algo molón a algo extraño y duro de digerir. La música es una pasada en todos sus aspectos, desde el techno más energizante en combate hasta otros tipos de música que encajan perfectamente con el tipo de escenario vivido. Una música que va a la par con un diseño loco que varía entre el 3D de Unreal Engine y el pixelart o el formato de cómic animado que se ve en ciertos escenarios y/o momentos. Es colorido y caótico cuando lo requiere a la vez que también puede adaptar otros estilos más sombríos o directamente de terror como en uno de los capítulos, una forma muy buena de sobreponerse a las limitaciones que un estudio no AAA pueda tener en tema gráfico o incluso una forma de hacer ciertamente distinto un juego hecho en un motor que tantas quejas de “genérico” ha cosechado últimamente como Unreal Engine.
Romeo Is A Dead Man es ciertamente una obra de autor, un autor que quiso coger un drama de Shakespeare y darle un giro tan estúpidamente radical que me quedo sin grados con los que explicar este. Es distinto por su locura, por su forma de hacer las cosas y por cómo saca a la palestra ideas ciertamente únicas y distintas en su contexto. Es un festival de sangre rodeado por colorines y música histriónica en el buen sentido aunque tiene la capacidad de no tenerte siempre en un estado de euforia por la locura llevándote hacia otros escenarios distintos. Lo malo quizás es que esa locura y ese elemento histriónico que tan bien hace al juego es lo que le afecta en su recta final ya que esta puede ser dura de digerir en todos los aspectos gracias a una masificación de todas esas locuras vistas en las horas previas del juego. Diez horitas de algo distinto que, a pesar de no ser redondo y tener algunas carencias, funciona si estás en el mood correcto.



