Tan pronto como salimos de Los Ángeles estamos llegando a Vancouver, tan pronto que acabó Revolution empieza Dynasty, el último evento PPV de All Elite Wrestling. Un evento que en su corta tradición ha servido de elemento transicional entre dos de los más grandes eventos de la compañía, y en este caso no parece que vaya a ser distinto como indica su cartelera. Hablando de la cartelera, estará llena de combates tanto para empezar historias o como punto intermedio de estas, si, pero eso no quita que el show celebrado en el Rogers Arena no tenga pinta de ser uno de calidad. Así que, al lío con la review de AEW Dynasty 2026.
THE YOUNG BUCKS VS THE DON CALLIS FAMILY
Si algo nos ha enseñado PWG es que los combates aleatorios sin construcción alguna pueden ser la cosa más gamberra y divertida de la existencia, y si hablamos de PWG sin duda los Young Bucks son parte importante de su historia. Cuál puro PWG, esta lucha entre la pareja de hermanos mencionada y dos luchadores que se llevan odiando desde que el sol es sol sirvió de manera perfecta para arrancar este evento en Vancouver. Dinámico, entretenido e incluso hilarante por partes como esa donde Okada se vestía de tercer Buck (es un luchador de comedia espectacular que resulta ser también uno de los mejores de todos los tiempos), esta lucha fue la receta perfecta para lo que debe de ser un combate que abre un PPV. No hubo tregua entre secuencia y secuencia gracias a esos momentos tan molongos que caracterizan a los hermanos Jackson, esto sin desmeritar a la dupla de Okada y Takeshita, los cuales no se quedaron atrás y aportaron su granito de arena ya sea desde acciones espectaculares o un poquitín de comedia. Por aportar, la dupla de la familia Callis también aportó el picante final, porque un combate de Okada y Takeshita que no acabe mal entre estos es imposible a la vez que irreal. En el minutaje final, ambos se olvidaron básicamente de sus oponentes y se pusieron a pelear entre ellos, llegando al punto final donde Takeshita les sirvió en bandeja de plata la victoria vía “Meltzer Driver” permitiendo a Nick saltar a la tercera cuerda de manera claramente consciente. Victoria de los Bucks en un combate divertidísimo y la tensión en la familia de Don Callis continua, tensión que lleva ya ocurriendo demasiado tiempo.
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JERICHO VS RICOCHET
Quizás este sea uno de los combates más trascendentales en la historia reciente del wrestling dentro de su contexto. Chris Jericho, a sus 55 años, parecía que su carrera se dirigía a la WWE para un último gran tour antes de colgar las botas. Parecía, porque al final Jericho se queda en la que es su casa desde 2019. La noticia sentó algo mal a los fans de la compañía, yo incluido, ya que los últimos años de Chris Jericho en AEW han sido lamentables como poco. Estado físico pobre, combates malos, acaparamiento de tiempo televisivo para nada, historias durísimas de digerir, el famoso “Jericho Vortex”… años de pura vieja gloria intentando agarrarse a algo que ya no es. Tras esta larga ausencia, el ahora llamado simplemente Jericho regresa para el que es un último baile, empezando con Ricochet como pareja de danza. ¿Será por fin la vez en la que vemos a Jericho resurgir y mostrar al mundo que todavía tiene algo de cuerda?
Como he dicho, esta lucha es trascendental, si Chris Jericho no atina y/o no cumple quizás sea el fin, un final que llegaría más pronto de lo esperado. Quizás no puede cumplir ese rol de Sting en sus últimos años pero le pedimos algo como lo que están haciendo Cope y Cage, no ser una sombra de lo que fue en el ring, no ser un estorbo creativamente hablando. Por eso es tan importante este primer combate en su regreso, y quizás sea una decisión inteligente ponerle en frente a alguien como Ricochet. Pero, volviendo al combate, ¿ha cumplido? Si, de sobra vistas las circunstancias. El público estaba a tope con la leyenda y este no defraudó, no fue un clásico moderno pero viendo de donde venimos fue mucho mejor de lo esperado. Un 7/10 si tuviera que ponerle nota, un siete que se siente como un 9’5/10 viendo como todas sus luchas de los últimos 3-4 años han promediado como un 3’5/10. Físicamente está mejor, es más consciente de que puede funcionar y, sobre todo, es más consciente de la edad que tiene. Ya no pretende ser el Jericho de hace 10-20 años, ni siquiera el de 2019, ahora sabe que es una leyenda en el ocaso de su carrera, y esto queramos o no es algo importante.
Quizás este es el punto más trascendental de todo este combate y de todo este regreso, la narrativa que hay detrás. Desde su regreso e incluida esta lucha, parece que Jericho en el kayfabe (que no en la realidad) está en una fase de “Greatest Hits”, rescatando que le hizo brillar, creyendo que sigue siendo top y que el tiempo no ha transcurrido para él. Algo que, al final, le ha acabado alcanzado al igual que la “Spirit Gun” de Ricochet para conseguir la victoria. Ojalá este sea el punto de una gran gira de despedida de Jericho, de un último gran run, ojalá siga por esta vía y no intenten cosas raras porque en esto hay dinero.
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ANDRADE EL ÍDOLO VS DARBY ALLIN
Ambos luchadores entraron con intenciones claras a esta lucha: guerra. Darby siempre está dispuesto a acercarse lo máximo posible a la muerte o a la paraplejia y Andrade entró a este combate sabiendo que tenía permitido hacer el mayor destrozo posible tanto por orden de Don Callis (que a su vez recibió un buen “incentivo” de MJF) como por aprovechar otra oportunidad para acercarse al título máximo de la compañía. Se juntaron el hambre y las ganas de comer, lo que resultó en paliza gorda por amor al arte, y si no que alguien me explique por qué Darby hizo una “dropkick” en las escaleras de acceso a las gradas para marcarse brutalmente la espalda sin ningún motivo aparente. En esto consistió la lucha, en Andrade intentando destrozar sin remordimientos a Darby y el propio Darby diciendo “j*der… ¿y si hago esta animalada que es peor para mi cuerpo que la anterior?”. Y que os voy a decir, mola, mola muchísimo, y ya no es que mole sino que cuadra con el contexto de la lucha. Si de verdad Darby quiere retar al campeón mundial debe ir hasta el infinito y más allá en la escala de sacrificio, si de verdad Andrade quiere esa oportunidad titular y cumplir con las expectativas de MJF debe de intentar aniquilar al hombre imposible de aniquilar. Al final, para coronar esta absoluta paliza tuvimos quizás el mejor de los resultados, Darby rascando la victoria desde lo imposible justo cuando todo parecía terminar para él. Un resultado perfecto y lógico, Darby no gana sino que sobrevive, Andrade no pierde simplemente sino que se le escapa (y que también le deja en un muy buen lugar creativamente). Un final genial también en sus consecuencias: Darby está más cerca que nunca de ser el campeón mundial, Andrade sigue brillando pero perdiendo la oportunidad de ascender en la cima muy poco antes de la meta. Gran lucha y ganas de ver que es de ambos en los próximos meses.
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AEW WORLD TAG TEAM CHAMPIONSHIP: FTR © VS CAGE & COPE
La venganza es un plato que se sirve frío, y tras esperar muchos meses, FTR se encuentran de lleno con esta situación. Los vigentes campeones llevan lidiando con aspirantes que quieren sus coronas durante su reinado pero no les ha tocado lidiar con alguien que simple y llanamente quiere venganza. FTR tiene en frente esta vez a un antiguo amigo con ganas de sangre, de venganza, quien se ha aliado con otro viejo amigo para conseguirlo. Adam Copeland quiere acabar con quienes golpearon a su mujer, con quienes le lesionaron y con quienes se metieron con su odioso y ciertamente pedante. Para ayudar a conseguir la venganza tiene a Christian Cage, que quizás la venganza le da algo igual y solo quiera la gloria de los campeonatos y el dinerito extra que conlleva ganarlos.
Como buen combate de venganza, la lucha no fue puro dos contra dos tradicional sino que hubo quizás un componente de mayor golpiza y acción indiscriminada dentro y fuera del ring. Cope & Cage trataron esta lucha como lo que era, una oportunidad de acabar con quienes atacaron a sus seres queridos y quienes les costaron gloria (Cage sobre todo esta segunda porque visto lo visto solo quiere dinero y gloria). Por su parte FTR actuaron como los villanos que son con ataques ruines, trampas y golpear duro ese brazo de Christian que atacaron brutalmente en las semanas previas de este show. Hasta cierto punto había una dosis de control y calma pero todo cambió a partir de cierto punto. En una situación mezcla accidente mezcla intencionado, Cash golpeó brutalmente con el campeonato a Cope haciéndole sangrar de manera instantánea y profunda. Esa sangre, ese despiste del árbitro y una situación donde Stokely estuvo más involucrado que nunca llevó a un constante caos e intercambio de dominio, culminando todo esto con un dos contra uno de Cope contra FTR. Sin Christian, Adam Copeland tuvo que sobrevivir e intentar llevarse la victoria por su propia cuenta, algo que pudo lograr a pesar de la desventaja pero que acabó desvaneciéndose cuando la victoria vía “Spear” acabó convirtiéndose en derrota vía “Shatter Machine” en un spot final sumamente logrado. Lo que parecía ser una coronación de ensueño para dos leyendas en el ocaso de su carrera ha acabado siendo una pesadilla, veamos si hay una oportunidad de redención viendo que la derrota pone el 1-1 en el marcador particular o es este el final.
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TNT CHAMPIONSHIP CASINO GAUNTLET MATCH
Una pregunta tras ver la lucha rondaba por mi cabeza: ¿por qué este Casino Gauntlet me ha gustado tanto? Ni ha sido de las mejores ediciones ni ha tenido el mejor elenco ni ha habido momentos estúpidamente destacados, además de que las circunstancias de su celebración son profundamente dolorosas (que nos hemos quedado sin el Protostar para rato). Tras mucho pensarlo es quizás por la estipulación en sí, algo que pensaba que podía pasar y he negado durante tanto porque “no todo en esta vida es perfecto”. Lo vi con el Royal Rumble o la Elimination Chamber, estipulaciones molonas que han tenido auténticas bazofias bajo su nombre, por eso me negaba pero con la Casino Gauntlet de momento no ocurre. Repito, no ha sido de los mejores ni de lejos pero ha tenido algo especial como en todas las ediciones, esa aleatoriedad en los nombres sumado al concepto de que cualquiera puede ganar en cualquier momento mola, el ganador puede ser cuando hayan salido tres al ring o treinta. Encima tenía el picante del campeonato TNT, un picante especial porque nadie podía imaginarse cuál era el escenario para el título y la división tras la lesión de Fletcher. ¿Podría ser alguien de la familia Don Callis? ¿Un regreso como Jay White? Al final la decisión fue aún más inesperada, que no mala porque fue justo lo contrario a eso. Aprendiendo de la última edición en la que participó, Kevin Knight aplicó su “UFO Splash” en el momento necesario, no antes o después. No cayó desde la tercera cuerda y alguien le robó la victoria, saltó desde las alturas para ser el ladrón. Victoria acertadísima, no solo por dar un premio merecidísimo a un joven prometedor que ha trabajado como nadie, también porque las posibles tensiones o ausencia de ellas en JetSpeed van a dar mucha chicha.
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AEW WOMEN'S WORLD CHAMPIONSHIP: THEKLA © VS JAMIE HAYTER
Tras un preshow lleno de luchas femeninas (y ciertamente intrascendentes), toca turno de ver el regreso de una tradición mala y triste, la de ver el único combate femenino de la cartelera principal El problema que tengo con la división femenina de AEW es que, a pesar de que haya materia prima para lograr grandes cosas, parece que solo destaca en ocasiones puntuales. No es culpa de falta de talento ni de carisma, para nada, es como que la planificación general es pobre y carente de chicha. Creo que esto es lo que ha pasado en Dynasty, tres luchas femeninas en el preshow construidas al tuntún y solo una lucha femenina en el show principal construida también un poco al tuntún. Lo cual es una pena porque esta lucha fue bastante buena y Thekla como campeona está cumpliendo de manera sobrada. La austriaca es la campeona heel que tanto necesitaba la división con la ausencia de Moné, talentosa en el ring y con un carisma que ha explotado brutalmente con su llegada a AEW. No es Toni Storm, no es la CEO pero está siendo lo más interesante y lo más rescatable de una división que en este 2026 tiene más títulos que nunca pero quizás no tanto interés despertado como en otros momentos. Un combate bastante bueno y entretenido pero frente a un público algo apagado y sin chicha en lo narrativo, un combate que la araña vuelve a llevarse de manera no muy legal, sobreviviendo a Hayter con un “Prawn Hold” ayudándose de las cuerdas para robarse otra defensa titular exitosa más.
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AEW CONTINENTAL CHAMPIONSHIP: JON MOXLEY © VS WILL OSPREAY
Tras meses fuera con una lesión cervical grave, el favorito de todos llamado Will Ospreay regresaba a la programación con múltiples objetivos en mente. Quizás el más importante es el de estelarizar All In en Wembley para proclamarse campeón mundial en su tierra, pero antes de todo eso tenía que pasar por encima de una persona: Jon Moxley. El líder de Deathriders y actual campeón continental es quien sacó de circulación al británico, quien busca una victoria sobre Mox tanto por afianzar su camino hacia la cima con una victoria inicial de rigor como por cobrarse venganza. En esta tesitura entra el campeonato continental, quizás segundo plato para ambos, Ospreay busca brutalizar a Mox y el campeón acabar con las esperanzas violentas del aspirante. Pero, aprovechando tanto que se enfrenta al campeón y que esa estipulación de cero intervenciones, quizás a Ospreay le interese un 2x1 que consiste en conseguir venganza a la vez que una presea.
Las cosas quedaron claras desde el segundo uno cuando Ospreay impactó con dos “Hidden Blades” nada más sonar la campana: el campeonato continental es lo secundario, hacer la mayor cantidad de daño es la prioridad principal. El británico quería tomarse su ventaja de manera lenta y meticulosa a la par que de manera violenta. Le daba igual ese límite de veinte minutos, es más, quería exprimir todos y cada uno de los segundos para vapulear a Mox sin remordimiento o impedimento alguno. Si, esta estipulación sacrificaba el tiempo de castigo pero a cambio le daba esa posibilidad de tener a quien le lesionó única y exclusivamente para él durante ese tiempo. La cosa es que esta hambre desmedida de venganza fue la perdición de Billy. Mox es perro viejo, perro salvaje, sabe que si aguanta lo suficiente una oportunidad saldrá, y esa oportunidad acabó surgiendo fruto de la rabia desmedida de su oponente. Volvía a la vida y de paso castigaba ese cuello dolorido de Billy, ya que no era para nada descartable que Ospreay regresase a la vida. Billy dominaba de manera enrabietada pero Mox regresaba, siendo esos periodos de dominio cada vez más cortos y los regresos cada vez más frecuentes. Todo esto llevó a un impasse donde las prioridades pesaban, si Billy quería venganza Mox quería la victoria, algo que le costó más de la cuenta al británico. Al principio de la lucha errar tenía repercusiones pero era salvable, cerca de los veinte minutos límite podría ser fatal, algo que acabó siéndolo. Ese hambre de querer acabar con Mox acabó siendo el detonante de su derrota tras un brutal “Piledriver” sobre las escalinatas metálicas y dos “Paradigm Shifts”. Todo un esfuerzo para que, al final, quien considero el rey del wrestling demostrase por qué es el rey. Un mazado durísimo para Will, aunque esto no es el final de manera clara, esto es el principio del que puede ser un gran resurgir cual ave fénix.
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No tengo en la memoria quien dijo esto, pero alguien en redes de la IWC comentó que quizás la decisión correcta respecto a los campeonatos de tercias de AEW sea convertirlos en una especie de patata caliente. Y, la verdad, creo que no es tan mala idea viendo las últimas semanas. Qué mejor para darle vida a la división que convertir estos títulos en algo que estén en constante defensa y, por ende, en constante cambio de manos. De The Opps a Jet Set Rodeo, luego a la familia Don Callis, de esta a JetSpeed y Místico y, por último, The Dogs consiguiendo las preseas. Este último reinado quizás sea el menos inesperado y quizás de los mejores por ello, ya que fue una completa sorpresa de un día para otro y la pérdida de estos también. El sábado ganan los campeonatos (técnicamente el jueves) y el domingo los pierden contra un equipo que llevan semanas en rivalidad, una patata caliente de manual, pero es que le da vidilla a la división. Seguramente este fuera el plan aunque esa desafortunada lesión de Gabe Kidd hiciera pensar que no, aunque quizás el verdadero plan de recuperar los títulos en cuestión de días o semanas se vaya al garete por este infortunio. Lejos de hablar sobre esta brisa de aire fresco, el combate en sí no estuvo mal aunque si que la lesión comentada cortó las alas a un combate que pudo ser mejor. Un brawl de diez minutos con un Kyle O’Reilly que regresaba a la acción en su Vancouver natal para darle a la conglomeración un nuevo título.
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AEW WORLD CHAMPIONSHIP: MJF © VS KENNY OMEGA
La carrera hacia la cima sigue, aunque más que una carrera ahora es una maratón donde sobrevivir es primordial. Tras quedarse fuera Brody King, Bandido y ‘Hangman’ Adam Page, todavía seguían en pie otros cuantos luchadores. Ya hemos visto que ha ocurrido entre Andrade y Darby Allin mientras Kenny Omega vencía a Swerve Strickland para llegar a este cierre de Dynasty 2026. Un combate de altura y nivel, el apodado “God vs Devil”, una piedra más en el camino de MJF en un segundo reinado que está siendo para el recuerdo. Esta vez no es una piedrita o algo más grande, es una roca de considerables dimensiones, su oponente es un Kenny Omega que llega a Vancouver en su mejor forma desde hace años y con hambre de otro título mundial, quizás el último en la carrera de un veterano de 43 años al que quizás no le quede tanto tiempo en el ring.
Uno vistiendo blanco y dorado, otro vistiendo negro y rojo con simbologia demoniaca, este “good vs evil” o “god vs devil” arrancaba con unas expectativas brutales. No solo porque sabíamos que de verdad íbamos a ver wrestling de gran calibre sino que el resultado es una completa incógnita. ¿Seguirá MJF reinando? ¿Será este el comienzo del último reinado mundial de Kenny Omega? ¿Veremos a Ospreay contra Max o Kenny en Wembley? ¿Contra quién luchará Darby? Las posibilidades son tanto infinitas como de calidad, es de verdad un evento estelar impredecible. Esto es sobre el resultado pero… ¿y la lucha? Pues al final fue espectacular. El planteamiento fue lento pero seguro, unos primeros quince minutos donde ambos intentaron ganar la lucha a base de confiar en su arsenal y sus habilidades. Según avanzaba la lucha empezó a verse de verdad los colores de cada uno, MJF buscaba la zona abdominal de Omega mientras este resistía a base de corazón y su característica pegada. Según pasaban los minutos se veía la cosa más clara, Kenny seguía aguantando ese daño a la zona abdominal y castigando de manera brutal al campeón, a Maxwell solo le quedaba trampear porque ni siquiera el focalizarse en la zona media del Cleaner le servía. El diablo demostraba que no le llaman así por su maldad sino por su cobardía.
La victoria de Omega era clara si de circunstancias normales se tratase, una barbaridad de V-Triggers le ponían la victoria en bandeja, por lo que MJF tuvo que recurrir al viejo truco de noquear al árbitro. Ni siquiera con Bryce Remsburg en fuera de juego o con anillo en mano pudo salvarse de un One Winged Angel que en circunstancias normales le proclamaría perdedor, pero como no son circunstancias normales consiguió ser el segundo luchador en la historia en librarse de este legendario ataque. La cuenta fue de catorce, si, pero solo de dos cuando llegó Paul Turner a arbitrar el encuentro. Al final, como el wrestling es como la vida y en esta perra vida muchas veces no hay finales felices, ser una sucia rata te lleva lejos. Un puñetazo con el anillo a la zona abdominal abrió la puerta de la victoria a Maxwell Jacob Friedman, quien estampó a Kenny Omega contra una mesa gracias a un brutal “Piledriver” seguido de un “Heat Seeker” para certificar esta sucia y rastrera victoria. El dios del wrestling fue mejor, si, pero el diablo triunfa por ser quien es lamentablemente. ¿Será este el fin de los sueños de ver a la Best Bout Machine como campeón? Quizás, aunque quizás el fin del campeón no tarde mucho en llegar. Pero, de momento, Maxwell Jacob Friedman sigue reinando AEW.
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AEW Dynasty sigue la tendencia de Revolution para seguir dándonos un 2026 que, de momento, sigue siendo de nivel en cuanto a PPVs se refiere. Aunque, al igual que lo acontecido el mes pasado, siento que ha sido muy bueno pero no todo lo redondo que podría ser. Si en Revolution me quejaba de lo descuidado que se sintieron algunas partes de la cartelera, en Dynasty creo que le ha faltado chicha y quizás un pasito extra en ciertos apartados. Esto sería más grave en otros shows pero en este visto en Vancouver lo achaco a que Dynasty es un capítulo intermedio. Double Or Nothing pinta a ser tanto la antesala de All In y de Forbidden Door como también otro lugar de construcción, mientras que Dynasty se siente o como el paso previo a Double Or Nothing o directamente el punto de partida. ¿Es algo malo? Para nada, eventos como este son necesarios en una temporada anual para cualquier empresa de lucha libre y Dynasty cumple este rol de pasito intermedio o inicial que tan fundamental es. Centrándonos en lo ocurrido en el ring, Dynasty es un PPV sólido, bastante bueno incluso, completo pero con las pegas de que les ha faltado tanto más mordiente en la división femenina como algo de ese toque especial que tienen los eventos de pago de All Elite Wrestling.









