Review Pragmata: odisea en la luna

5 años, 10 meses y 5 días, ese es el tiempo que pasó desde el anuncio hasta su lanzamiento. Una espera llena de retrasos y disculpas pero que al final no ha acabado con el juego desapareciendo para siempre en el olvido. A Pragmata le ha costado llegar pero ha llegado y claramente me ha engatusado como lo hizo ese primer tráiler lanzado en 2020. Ganazas de jugar a lo nuevo de CAPCOM durante años y, tras acabarlo, os dejo aquí mi review sobre un juego ciertamente distinto y ciertamente especial.


En un futuro no muy lejano, la humanidad ha conseguido establecerse de manera continua en la luna y no solo eso, también ha logrado extraer los recursos de esta hasta el punto de lograr obtener la capacidad de replicar y fabricar todo lo que puedan planear. Gracias al mineral lunum existe la fibraluna, perpetrador de esta maravilla y explotado por la corporación Delphi a través de su base de investigación y obtención de mineral llamada “La Cuna”. La historia comienza tras perderse la comunicación con esta base y con el envío de una expedición de investigación, una expedición que sufre un terremoto en la base de la que solo sobrevive una persona, Hugh Williams. Perdido en la Cuna, estando mucha de ella en ruinas y desierta, se encuentra con D-I-0336-7, un robot humanoide con cuerpo y mente de niña al que apoda Diana y quien le ayudará a descubrir qué ha pasado con la base, por qué la IA llamada IDUS se ha vuelto malvada y si podrá volver a la tierra junto a Diana, quien anhela poder ver el mar.

Ya de primeras, y según va avanzando todo, te das cuenta de que Pragmata es una historia simple pero de calidad. No tiene grandes sorpresas ni giros del guion inesperados ni tampoco los necesita, es una historia que al final trata de dos personas (Diana es una personita pequeña por muy robot que sea) que se encuentran en circunstancias difíciles que forman un vínculo y que quieren cumplir un sueño juntos. Sin entrar en spoilers, esto no es una simple historia de supervivencia ni de suspense, es la historia de una dupla parecida a una relación paternofilial que busca viajar a la tierra aunque la idea inicial fuera descubrir que pasa en la Cuna o que en el proceso se busque desconectar a una IA malvada o salvar la civilización de una amenaza que no voy a explicar más por no entrar en spoilers. Al final la historia es puro Diana y Hugh porque son una dupla protagonista espectacular por encima de todo lo demás, haciendo que otras cosas tanto positivas como negativas no destaquen. Mola, es una historia de ciencia ficción simple pero entretenida, con un girito en el último tercio de juego no muy impactante pero si algo lógico y con dos protagonistas sensacionales sin duda alguna.


Quizás lo más llamativo desde el exterior sea la especie de relación paternofilial entre un astronauta y una roboniña pero lo que yo creo que de verdad es el punto fuerte de este juego es su sistema de combate. Dentro de un género tan saturado de cosas como puedan ser los “third person shooters”, Pragmata nos da un soplo de aire fresco con un sistema de combate que no es solo apuntar y disparar. A mayores de esas tres tenemos una fase de hackeo al puro estilo puzle/minijuego que es lo que le da el toque característico a este juego. Para acabar con las máquinas que nos atacan tenemos que disparar a los puntos débiles pero para poder hacerlo hay que “abrirlos”, y aquí es donde entra este minijuego. Desde un punto de partida tienes que trazar un camino hacia el núcleo final con el botones de acción del DualSense pasando por nodos que van desde los que abren dichas defensas u otros de distintas habilidades como puedan ser sobrecargas o bloques de daño. Desde un simple 4x4 con un inicio y un fin a auténticos laberintos con power-ups a elegir de por medio, este hackeo es el punto principal del juego. Gracias a esta parte, el combate ya no es que sea solo diferente sino que es exigente a la par que gratificante. El hacer malabares para atinar con estos hackeos a la par que intentas que los enemigos no te aticen fuerte da una sensación de exigencia que no de dificultad cuya recompensa en ciertos puntos puede ir desde una básica y rutinaria hasta la mayor de las euforias posibles. Todo esto rodeado de un conjunto de habilidades y ventajas no muy complejo de donde elegir para hacer un sistema en su base simple (que no es malo) que es capaz de crecer en dificultad y desafío sin suponer una exigencia dolorosa sino un reto ciertamente asumible… aunque quizás tiene sus pegas. A modo de opinión personal, todas las opciones de armas y ventajas a elegir se me hacen muy limitadas, no porque las opciones sean pocas sino porque rápidamente encuentro mi setup, en el sentido de que saliendo de un par de opciones no hay mucha chicha o no me siento cómodo o satisfecho con lo demás. También el combate tiene sus pegas, porque todo lo comentado puede llegar a saturar sobre todo jugando con mando en un sistema que a veces puede ser algo no muy cómodo, que es lo que me ha pasado a mi. Sinceramente he sido incapaz de darle caña al juego por más de una hora y algo al día porque salía con el cerebro frito de tanto colorín y tanto pensar en múltiples cosas a la vez.

Por otro lado, los demás apartados son correctos con sus luces y sombras. Las zonas del mapa corresponden al sistema más tradicional de mazmorreo en juegos del género sumando el plus de que en los entornos aprovechamos situaciones como las habilidades de hackeo, el traje espacial o la menor gravedad. También se agradece su corta duración, algo menos de diez horas en mi caso, que hace que sea un juego apetecible para todos tanto por su corta duración como por la posibilidad de alargar la partida con los modos de juego y dificultades que surgen al acabar nuestra primera partida. Resumiendo, el juego es simple en su base jugable y, aunque tenga problemillas varios que he comentado en las líneas anteriores, lo especial que es el combate brilla por encima de todo lo demás.


La guinda a todo este pastel es sin duda la parte visual ya que si estás jugando a una historia ciertamente distópica situada en la luna necesitas que se sienta como tal. La base de la luna llamada “La Cuna” es todo lo que le pido a un juego que me cuenta la historia de cómo una megacorporación está canibalizando los recursos de la luna para su propio beneficio. Se siente masiva tanto cuando se observa como cuando se recorre por partes y, en ciertos escenarios, se siente tanto como una base lunar según mi pensamiento gracias a cositas de la NASA y al sci-fi como un intento megalomaníaco de habilitar y amenizar para la humanidad un trozo de roca inerte. Me encanta recorrer laboratorios destruidos con un color blanco pulcro y me encanta recorrer intentos de terraformar plásticamente una base científica. Quizás esta segunda es mi favorita, ver bosques o playas artificiales a medio camino entre el estar finalizados fidedignamente y encontrarse en un estado de medio hacer que los hace ver falsos, incluso el hecho de ver un intento de réplica de lo que es la ciudad de Nueva York me fascina incluso por encima de recorrer laboratorios y fábricas pulcras y/o destruidas. También debemos de mencionar los diseños de los enemigos, aunque sea de menor manera, unos ciertamente llamativos e imponentes que van desde bípedos humanoides a robots que parecen más de guerra que de servicio, eso sin mencionar sus estados corruptos.

En otro apartado tenemos la parte sonora, compuesta por una banda sonora que quizás no me llame la atención ni para bien ni para mal (quizás más para mal qué otra cosa) y por un doblaje exquisito (dejo aquí el reparto por si queréis echarle un vistazo). Quizás por este trabajazo el tándem de Hugh y Diana es tan buena, quizás por ello IDUS se siente como una inteligencia artificial no malvada pero si manipulada… quizás por cosas como esta existe el doblaje al idioma de cada uno y, en este caso, ya que también puede pasar lo contrario, todo ese trabajazo que hizo CAPCOM en la versión original tenga un más uno en la nota.


Pragmata es el último salto a la piscina de CAPCOM que, tras hacernos esperar demasiado, ha acabado cayendo sobre agua. No se si habrá vencido al hype de su primer anuncio porque ni siquiera se si lo hubo aparte del que yo tuve pero parece que le está yendo bastante bien en ventas y críticas. No solo es un buen juego en su conjunto sino que es algo distinto, un soplo de aire fresco en una época donde quizás los shooter se han quedado encasillados en un cierto margen al menos en cuanto a jugabilidad se refiere. Un setting genial, una pareja protagonista sumamente entrañable y un sistema de combate distinto hace que la nueva IP de CAPCOM haya empezado con muy buen pie si la compañía decide seguir expandiendo este universo, ya sea con una secuela directa o aprovechando el camino que puede originar esta primera piedra en cuanto a proyectos aislados pero originales se refiere. Quizás no para el gusto de todos por lo que lo hace tan especial pero, sin duda, uno de los juegos más únicos de este año, recomendado a fuego sin duda.