El pasado 9 de agosto en NOAH Legacy Rise tuvimos un cambio titular que quizás hace unos años nadie esperaba. Tras un combate donde Shane Haste cargó con todo el peso de la lucha por razones obvias, el veterano y legendario Tetsuya Naito se convertía en campeón peso pesado GHC, uniéndose al selecto grupo de luchadores que han sido coronados máximos campeones en NJPW y NOAH. Aunque el fisico no le de para mucho por la edad y la gran cantidad de lesiones graves, el “Tranquilo” sigue siendo un icono del wrestling japonés de este siglo y, aprovechando esta victoria, recupero tras mucho tiempo la sección donde hablo de las grandes historias de la lucha libre para quizás hablar de la historia más icónica y mejor preparada de todo este siglo de puroresu. Hoy hablaremos del ascenso, caída, reinvención y vuelta a la cima de Tetsuya Naito.
Tetsuya Naito, luchador nacido en Tokio el 22 de junio de 1982, comenzaría sus andaduras en el wrestling en el año 2005 como parte del dojo de New Japan, siendo 2006 el año donde se sube a un ring del leon por primera vez con el característico calzon negro y botas negras que caracteriza a los Young Lions. Cuando de verdad empieza a dejar algo de huella en la compañía es a partir de 2008 al formar junto a Yujiro Takahashi el equipo de No Limit. En sus tres años de existencia, la dupla consigue ganar los dos campeonatos por parejas IWGP de la compañía, primer el de la división junior en 2008 y luego el peso pesado en 2010. No Limit ve su final en 2011 cuando la figura de Naito empieza a brillar más fuerte individualmente que la de su compañero o incluso que la de la propia pareja, lo que llevó a una traición de Yujiro y la primera andadura en solitario del que posteriormente sería conocido como el “tranquilo”. Esos dos primeros años en solitario son algo más lentos de lo que quizás deseaba, centrando los esfuerzos en su feudo contra Takahashi, retar de manera fallida al campeón IWGP por dos veces y perderse buena parte del 2012 y el 2013 por una lesión de rodilla. Aunque después de dicha lesión todo empezaría a cambiar para Naito.
El año 2013 para Tetsuya Naito puede considerarse como el inicio del fin o, mejor dicho, el inicio y el final al mismo tiempo. Este era su año de consagración, el momento en el que por fin se convertiría en pieza fundamental del main event de la compañía pero acabó siendo todo lo contrario, el final de su momento de ensueño, todo en cuestión de meses. Naito regresa de su lesión de rodilla el 22 de junio de 2013 para obtener una venganza aparentemente definitiva contra Yujiro Takahashi en la edición correspondiente de Dominion. Con esta gran victoria se encaminaba hacia el G1 Climax 23 donde conseguiría ganar el torneo tras liderar el bloque B y vencer a Hiroshi Tanahashi en la final. Todo era perfecto, había derrotado al “ace” en la final del torneo más prestigioso del wrestling, tenía firmado su camino al evento estelar del Tokyo Dome y el público lo amaba. Por fin era la estrella, por fin era el “shuyaku” como él mismo declaró esa noche. Todo esto era precioso pero en la vida los grandes momentos pueden ser ínfimos y de camino a Wrestle Kingdom 8 todo empezó a torcerse. Primero defendió su oportunidad titular ante Masato Tanaka y Yujiro Takahashi en Destruction y King Of Pro Wrestling, ganando el campeonato NEVER en el proceso. ¿Dos victorias y un título es algo malo? Lo es si estas no te dejan en buen lugar ya que Naito ante rivales de no mucho calibre (aun teniendo un pasado previo que hace entendible la existencia de estas luchas) no solo no brilló sino que tampoco hizo papeletas para demostrar que de verdad merecía la posición que iba a ocupar en el Tokyo Dome. No solo eso sino que también se encontraba en el medio de la que es quizás la rivalidad más grande y trascendental de New Japan en el siglo XXI. Viendo la mezcla de la falta de talla del autoproclamado “shuyaku” y que Tanahashi no sería el rival de Okada sino que se enfrantaría a Shinsuke Nakamura, los fans y la propia compañía abandonaron a Tetsuya Naito. Los fans empezaron a ignorarle hasta el punto de que su presencia no causase ni un solo tipo de reacción, llegando esta desidia hasta tal punto que New Japan lanzó una votación para decidir si el main event de Wrestle Kingdom 8 sería la lucha por el campeonato peso pesado o el campeonato intercontinental. El 4 de enero de 2014 fue devastador para Tetsuya Naito: perdió el evento principal del Tokyo Dome ante Nakamura y Tanahashi, perdió la oportunidad de ser campeón, perdió la estima que New Japan le tenía, perdió el cariño de los fans. Tetsuya Naito perdió todo.
El 2014 tampoco fue un año mejor que el anterior. A mayores del desastre de Wrestle Kingdom 8 se le suman tanto perder el campeonato NEVER ante Tomohiro Ishii y realizar actuaciones ciertamente olvidables en los dos grandes torneos individuales de la compañía. Pasa un 2014 intrascendente donde lo más destacado es el odio y el abucheo de los fans hacia el, odio y abucheos que hacen que tras perder ante AJ Styles en Wrestle Kingdom 9 se refugie con sus nuevos amigos: Los Ingobernables. Siendo repudiado por NJPW, a inicios de 2015 Naito puso rumbo por unos meses a CMLL para formar parte de este nuevo equipo de villanos, unos meses que cambiaron su carrera para siempre. Tetsuya Naito regresaba a Japón a mediados de año con una actitud más pasota, como si nadie le importase, ni NJPW ni los fans. Estaba, portaba su gorra de Los Ingobernables, hacía el paripé y se iba. Llegó hasta tal extremo que incluso en su participación en Dominion le importó más esa gorra que ayudar a su antiguo compañero Tomoaki Honma frente a la dupla de Bad Luck Fale y Yujiro Takahashi. Donde de verdad todo cambiaría sería en el G1 Climax 25 tras derrotar a Hiroshi Tanahashi para dar nacimiento al ingobernable, al “Tranquilo”, al nuevo Tetsuya Naito.
En los próximos dos años, junto a los miembros de la nueva facción llamada Los Ingobernables de Japón, Tetsuya Naito consigue por fin ese éxito que se le negó en el paso, aunque lo que más disfrutó en conseguir fue otra cosa: venganza. Consiguió victorias de mucho peso moral contra rivales que tanto daño le causaron en el pasado o alcanzó metas que le ayudaron a este fin. La primera de ellas es un 2x1 cuando derrotó a Kazuchika Okada por el campeonato peso pesado IWGP en Invasion Attack tras ganar la New Japan Cup, aunque el reinado solo duró pocos meses al perder el título contra este mismo oponente en Dominion, aunque gracias a esto pudo quitarse la espinita de no poder vencer a dicho rival por dicho título años atrás. Las otras espinas quizás son las más importantes, empezando por Hiroshi Tanahashi y el campeonato intercontinental. En el show de Destruction in Kobe, el ingobernable venció a Michael Elgin para convertirse en campeón intercontinental por primera vez, una victoria que supuso el comienzo de meses de maltratos contra dicha presea. Sacando todo el odio que llevaba dentro, Naito destruyó el título en el sentido más literal de la palabra, arrojándolo contra escaleras y postes o pateándolo hasta el punto de que la correa blanca se tornó gris y la placa central partió. Un castigo físico contra el símbolo de su gran humillación años atrás que culminó con otra muy esperada venganza. De camino a Wrestle Kingdom 10 hubo un luchador que intentó parar esta sangría, siendo este Hiroshi Tanahashi. Se postuló como contrincante de Naito en el Tokyo Dome aunque quizás las razones de este reto titular no eran esas precisamente. Tanahashi buscaba estelarizar su séptimo Tokyo Dome de manera consecutiva y viendo como el campeonato peso pesado IWGP se disputaría entre Kazuchika Okada y Kenny Omega (el origen de otra historia legendaria que comento aquí) el “ace” intentó repetir la jugada de hace dos años. La cosa es que a Naito le daba igual ese main event, le daba igual el título, solo le importaba hacer daño a quienes le hicieron daño y esta era la oportunidad perfecta. No solo le negó esa votación, negándole también ese main event, sino que acabó también venciendo una vez más a Tanahashi en el Wrestle Kingdom que supuso el cambio de antorcha en la escena estelar de la compañía.
Aunque todo esto sonase bien todavía el número uno de LIJ tenía una gran espinita clavada. Había vencido a Okada y Tanahashi, había destrozado el título intercontinental, había ganado el campeonato peso pesado e incluso los fans estaban empezando a amarle bajo su nueva faceta pero faltaba algo. Pudo conseguir todo menos una cosa: ganar el título máximo de New Japan en el main event del Tokyo Dome. Tras perder el campeonato intercontinental en el icónico Dominion 6.11 ante el mismo Tanahashi, el ingobernable puso rumbo al G1 Climax 27 para llevarse el torneo por completo venciendo a Kenny Omega en la final. Otra vez Tetsuya Naito se encontraba en la misma ruta hacia la cima que hace cuatro años aunque ahora algo había cambiado. Ya no era el intento de ser una estrella fallando en alcanzar la sombra de los grandes de la empresa, ahora era uno de los grandes en el camino de una consagración. Tristemente no pudo lograr su sueño, quitarse esa espinita, Kazuchika Okada se encontraba en medio de ese legendario reinado de 720 días y era imparable, pero era sabido por todos que el “Tranquilo” alcanzaría la cima, la cuestión era cuando.
El 2018 la figura de Tetsuya Naito empieza a consagrarse como el luchador de la presea intercontinental. Si tu ahora preguntas quién es el primer wrestler que se te pasa por la cabeza cuando hablas de dicho título es Naito 100%, quizás Nakamura si eres más añejo pero el número uno casi siempre es Tetsuya. En este año es cuando empieza a formarse el vínculo gracias a un hombre: Chris Jericho. Naito vuelve a ganar el campeonato en abril de 2018 de manos de Minoru Suzuki pero este reinado se ve tornado corto gracias al Painmaker, quien le causa senda derrota en el Dominion de aquel año. El resto del año sigue siendo marcado por su periplo contra Suzuki-gun pero sigue mirando de reojo a dicha presea hasta que lo recupera de manos de Jericho en Wrestle Kingdom 13. Naito, tres veces campeón, empieza a mirar el título sin ese odio y empieza a mirarlo como una representación de lo que ha conseguido estos años. Los meses siguientes vuelve a ocurrir este pequeño tiovivo de reinados: lo pierde contra Ibushi en G1 Supercard, lo recupera en Dominion y lo vuelve a perder contra Jay White en Destruction. La cosa es que este tiovivo puso otra vez en el mapa para Naito ese sueño de estelarizar Wrestle Kingdom gracias al famoso “Double Gold Dash”.
En Power Struggle 2019, debido al cierto runrún de algunos luchadores queriendo ser doble campeones y aprovechando que Wrestle Kingdom 14 sería un evento de dos noches, Kazuchika Okada propuso el mencionado “Double Gold Dash”: en la primera noche se defenderían los campeonatos intercontinental y peso pesado mientras que en la segunda ocurriría la lucha por sendos cinturones. Era la oportunidad perfecta para un Tetsuya Naito que se había quedado sin opciones del main event de Wrestle Kingdom y, cual cuento de fantasía, lo imposible ocurrió. Tras vencer a Jay White en la primera noche, Tetsuya Naito lograba lo que no pudo conseguir en Wrestle Kingdom 8, el ingobernable conseguía derrotar a Kazuchika Okada para convertirse en campeón peso pesado IWGP en el main event del show del Tokyo Dome. Todo esto encima con el campeonato que tanto odió y que, años después, le volvió a poner en la parte alta de New Japan. Las vueltas que da la vida.
A partir de aquí Naito se consagra como uno de los luchadores más trascendentales de la New Japan moderna. Varios años como campeón y otra victoria en el cierre del Tokyo Dome lo catapultaron a la cima de manera indiscutible, todo esto respaldado por un palmarés brutal: cinco veces campeón peso pesado, ocho veces campeón intercontinental y tres G1 Climax destacan entre su absurdamente largo palmarés. No es el “Ace” ni tampoco es el “Rainmaker”, ese tercero en discordia que tanto disfruta siendo, esa persona que no sabes lo importante que es hasta que solo queda él o directamente ni él queda. Esta última frase define la etapa final de su carrera ante la caída de nivel de Tanahashi y el cómo echó el freno Okada por su marcha a tierras norteamericanas. Se acabó convirtiendo en el número uno, quien mantenía la compañía a flote hasta el relevo generacional que gente como Yota Tsuji realizó hace unos años. Tristemente se marchó de la compañía en 2025 tras un último año muy duro, un año donde su capacidad luchística disminuyó muchísimo debido a la edad y a sus problemas de vista y de rodillas. Ahora es el recién coronado campeón peso pesado GHC de Pro Wrestling NOAH y sigue manteniendo ese carisma tan absurdamente grande a pesar de estar lejísimos de su mejor nivel. Pero eso es Tetsuya Naito, ese carisma, el ser alguien distinto a la norma, alguien inigualable, el ser ingobernable. Ya dijo el propio Naito cuál era la clave de su éxito, y es simplemente seguir su ya tan icónico lema: “tranquilo, assenayo”.

.png)

