Grandes eventos ocurren siempre en grandes plazas y las dos veces anteriores que AEW ha pisado Wembley ha dado noches para el recuerdo. Regresa All In un año más, el cuarto en su historia dentro de AEW y el quinto si contamos ese gran pistoletazo de salida a esta locura que se celebró en 2018. Quizás esta edición es una de las peores en cuanto a construcción por no decir la peor viendo como parece que la cartelera se construyó primero y luego se fue improvisando una historia. La cosa es que la cartelera es digna de algo histórico y hoy os vengo a contar cómo, a pesar de los puntos negativos comentados, el regreso de AEW a Wembley nos ha dado uno de los eventos que claramente serán recordados en el futuro.
AEW WORLD TRIOS CHAMPIONSHIP ROULETTE ROYALE MATCH
Técnicamente esta lucha es del preshow pero todo el mundo con dos dedos de frente sabía que esto iba a alargarse hasta el PPV per se por motivos también obvios para quienes tengan esos dos dedos de frente. Volviendo al combate, este Roulette Royale estuvo francamente muy bien, el concepto de Royal Rumble pero para equipos de tres funcionó muy bien gracias no solo a la marabunta de gente sino a este concepto de que tanto equipos como luchadores pueden tener que ponerse en modo supervivencia. Es lo que pasó en un combate sumamente dinámico, que los tres “capitanes” de los equipos face tuvieron que enfrentarse solo a los nueve luchadores que conforman los equipos villanos hasta que arrancó All In, momento en el que se confirmaban los rumores más obvios (que no hacen que la sorpresa sea peor para nada): los compañeros de Swerve Strickland eran nada más y nada menos que Kofi y Austin Creed. Llegaron, hicieron cuatro cosas para el deleite de los fans, hubo la siempre amada salvada de Kofi y el grupo de Swerve y New Level ganaron los títulos, siendo Strickland el tercer campeón triple corona de la compañía y los anteriormente conocidos como New Day el primer caso de campeón en su debut en la compañía.
La cosa es que, a pesar de ser dinámico, divertido y tener una grata sorpresa, el combate no fue tan bueno como pensaba. ¿Por qué? Porque fue estúpida e innecesariamente largo. No puede ser que el combate dure 40 minutos, el debut de New Level dure 10 y por unos 15-20 minutos la lucha consista en ver como Jay White, Hangman Page y Orange Cassidy son apaleados sin resistencia alguna. Peor que un parto este tramo y justificación muy buena para quienes indicamos que a este primer encuentro del show principal (no al uso pero me entendéis) le sobró literalmente la mitad de su minutaje. Aun así recupero lo comentado, tuvo momentos muy divertidos y el debut de New Level fue una gran primera nota positiva para esta velada de All In.
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AEW WOMEN'S WORLD TAG TEAM CHAMPIONSHIP: DIVINE DOMINION © VS THE BRAWLING BIRDS
El primer combate en condiciones de esta edición de All In es el primero de los dos combates femeninos de la noche, ambos titulares, siendo este el duelo por los campeonatos femeninos por parejas de la compañía. Se enfrentan los dos equipos top de la división, las arrolladoras campeonas de Divine Dominion ponen sus títulos en juego frente a la dupla británica de Brawling Birds, unas aspirantes que vienen con un invicto en su marcador que buscará alargar hasta la decena con una victoria titular. Para seguir ese subidón del debut de New Level, las cuatro luchadoras ofrecieron un combate corto (en torno a los diez minutos) pero intenso que desde el primer minuto pareció más una lucha tornado que una con relevos al uso. Un sólido heel vs face donde las campeonas sacaron una vez más esa faceta dominadora que han demostrado a lo largo de su reinado pero, como indica el wrestling más básico, las buenas de la historia tienen que reponerse por todo lo alto para ganar, más si es el caso de que la coronación de unas campeonas británicas en tierras británicas es una posibilidad. Esa fue la conclusión, un “Hart Attack” de las campeonas sobre Lena Kross para cerrar un sólido arranque del PPV con una buena noticia para los fans ingleses entre el graderío de Wembley.
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AEW CONTINENTAL CHAMPIONSHIP: JON MOXLEY © VS NIGEL McGUINNESS
Si tuviera que describir la Continental Challenge Cup con una palabra sería extraña, innecesaria es otra que salga a la palestra. Un torneo eliminatorio que entiendo el posible trasfondo pero no comprendo ni su necesidad ni tampoco el cómo se ha desarrollado. Es extraño por todos sus participantes, por los resultados que se han acabado dando y porque al final el propio Jon Moxley ha sido el ganador derrotando a un part timer como Nigel McGuinness. Teniendo a gente como Kyle O’Reilly o Jay White y sumando la posibilidad de una eliminación temprana sorpresiva al estilo FA Cup, AEW ha decidido darle otro premio más a un luchador que ya ha ganado todo y que dudo que necesite otro torneo más. Este resultado es innecesario, como la existencia del propio torneo, ¿Por qué creas otra copa teniendo el Owen Hart? ¿Por qué haces un torneo para que la final sea algo que puedes construir sin necesidad de este trofeito?
Aun con mis claros reparos hacia cómo se ha gestionado el torneo y su resultado, también hay que mencionar que esta final ha sido una absoluta delicia. Es puro café para cafeteros, no es un combate para todo el mundo, es un encuentro muy lento y muy centrado en los pequeños detalles pero aun con esas madre mía qué café más bueno. Ver una lucha tan técnica con un selling tan bueno es delicioso, además de ser una lucha inteligentemente real en sus detalles. Mox eliminando la venda para eliminar cualquier elemento que elimine el dolor de Nigel, esté usando todos los pequeñitos detalles para ganar ventaja. Leñe, el momento en el que Nigel usa su barbilla para pinzar los nervios del brazo de Mox para escaparse de un “Bully Choke” es simplemente brillante (y realista ya que es una de las técnicas que se usan para escapar de este tipo de llaves). También es perfecto ese final, ese “Ankle Lock” final donde Nigel está arañando la cuerda inferior sin poder alcanzarla hasta que ese casi evitar la derrota se convierte en eso que no consiguió escapar. La cosa es esa, no es un combate para todo el mundo, es una lucha para los que más aman este deporte y este estilo concreto. Aun con esas un encuentro brutal, un gran momento para una leyenda del deporte aunque es innegable que se ve envuelto en torno a decisiones extrañas y un torneo ciertamente decepcionante.
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AEW INTERNATIONAL CHAMPIONSHIP: KYLE FLETCHER © VS KAZUCHIKA OKADA VS KONOSUKE TAKESHITA
Pasamos de un gran combate a pesar de que la construcción fue rara a otro gran combate a pesar de tener también una construcción rara. La parafernalia de la familia Don Callis es la cosa más rara e insufrible dentro del mid o upper card de la compañía. El periplo entre Kazuchika Okada y Konosuke Takeshita fue tanto largo como mal planificado, algo que ha encontrado un alargue ciertamente artificial añadiendo a Kyle Fletcher a la fórmula. Es la hecatombe de la tensión absurda, Fletcher reemplaza a Take en esta lucha de poder dentro de DCF mientras que Take regresa como el disidente que busca aprovechar esas fracturas dentro de la facción que tan bien conoce para intentar recuperar el campeonato internacional. La cosa es que el comienzo es malo y el final también, no por el hecho de que Kazuchika Okada recupera el título internacional sino que Kyle Fletcher es obligado a tragar con lo que es claramente pisotear su estatus. No tiene sentido, una facción no puede lidiar con duelos de poder a la par que se intenta hacer todo por el bien del grupo cuando hay una persona a la que claramente no le interesa jugar en equipo. Estás regando la semilla de la fractura para que, al final, la fractura no acabe pasando.
Volviendo a la lucha, es increíble como AEW es capaz de salvar una parte creativa mala con buen wrestling. Este combate a tres esquinas es justamente eso, una historia horriblemente contada que los fans consiguen medio olvidar ese bajo nivel gracias a un combate excelso. Solo duró trece minutos y, aunque le costó arrancar, en cuanto la lucha pilló ritmo se convirtió en un encuentro dinámico y divertido donde los tres brillaron secuencia tras secuencia. Takeshita trabaja genial en un entorno de grandes spots uno tras otro, Fletcher brilla en combates de alta intensidad y Okada es simplemente un genio que logra mucho haciendo poco. Hubo todo tipo de cosas, hubo spots geniales, hubo recuerdos a historias pasadas (el famoso destornillador) e incluso homenajes a Hiroyoshi Tenzan o repesca de secuencias como ese DX y John Cena en Survivor Series al principio. Three Way corto pero intenso coronado con un final no muy inteligente en la decisión pero sí perfecto en cuanto a la ejecución gracias a Okada robandole la victoria a Fletcher con un “Rainmaker” cuando el Protostar solo tenía que cubrir a Takeshita tras un brutal “Brainbuster”. Un grandísimo combate que tapa unos desperfectos muy grandes pero que no logra eliminarlos, aunque al César lo que es del Cesar.
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CASINO GAUNTLET MATCH
Ay, mi querido Casino Gauntlet, nunca me decepciones. Incluso en esta edición de All In no ha conseguido decepcionarme incluso cuando esta ha sido una de las peores ediciones de este combate. No ha tenido enjundia, no ha tenido grandes debuts ni grandes regresos, no ha tenido grandes momentos y aun con todo eso ha sido como mínimo entretenido de pelotas. Simplon, nada memorable quitando la bien recibida novedad de las “entradas sorpresa” pero entretenido. Los grandes destacados son sin duda los dos primeros luchadores, Andrade y MJF, dos de las mejores cosas que tiene la compañía ahora mismo. Tienen una química inigualable y, sobre todo, el mexicano está over a unos niveles inigualables. Quizás sea el luchador en mejor forma de toda la compañía, todo el mundo lo ama, es carismático de narices, su “How You Know” es sensacional y, sobre todo, respalda todo este amor y carisma con un trabajo en el cuadrilátero encomiable. Quizás por eso Tony Khan ha apostado por El Ídolo como el ganador de esta lucha, un resultado que no me enamora no porque no me guste Andrade sino porque quizás esperaba una sorpresa mayor. Quitando este detalle estoy contentísimo por esta decisión y, sobre todo, creo que abre el panorama del primer reinado de Ospreay a posibilidades muy interesantes. Primero Andrade, luego MJF, quizás después alguien de la familia Don Callis y, entre medias, los dos primeros de la lista enfrentándose entre sí viendo como sus rencillas se han visto ampliadas tras este final. Dejando de lado el fantasy booking, combate entretenido con un ganador lógico.
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AEW WORLD TAG TEAM CHAMPIONSHIP: CAGE & COPE © VS THE YOUNG BUCKS
Hay muchas veces que nos llenamos la boca con cosas como “combates de ensueño”, esas luchas que tan imposibles parecen ser porque parecen más un sueño que la realidad. Algunas son más factibles y no tan fantasiosas, algunas se agarran a esa irrealidad al ser un puro sueño y en muy contadas ocasiones la mínima posibilidad de cumplir algo irreal se alcanza. Esta lucha es ese caso, tantas y tantas veces hemos hablado como molaria ver a dos de los equipos más icónicos del wrestling enfrentarse. Esa fantasía de ver a los Young Bucks y a Edge & Christian era eso, una fantasía, por la diferencia de edad y por los problemas físicos de la dupla más veterana. Pero ese sueño es real, en AEW hemos visto el regreso de los ahora conocidos como Cage & Cope y quién nos iba a decir que se verían en un mismo ring en frente de los hermanos Jackson.
La lucha en sí quizás fue distinta a lo que todos nos planteabamos cuando el sueño era solo un sueño, obvio cuando los campeones tienen cincuenta palos. También tuvo quizás un planteamiento algo más raro de lo esperado, entendible que C&C actuaran como los villanos y se plantease un combate más lento, la cosa es que es raro que los Bucks actuasen como si estuvieran cascados y sus mejores días estaban atrás cuando ese es el caso literal de sus oponentes. Aun con esas fue un combate disfrutón, ambos equipos asumieron un rol que saben manejar a la perfección, un rol que les permitió brillar. Los Bucks en su faceta “spot monkeys” que tanto mola y Cage & Cope siendo perros viejos. En este segundo caso hay que felicitar a Christian Cage, es tan bueno en este rol de ególatra tramposo que es insultante incluso. El final del combate es fruto de su genialidad con esa llave inglesa escondida en la protección de su brazo derecho, una genialidad a la que Cope se acopla perfectamente como el gran luchador perfecto. Una genialidad final que, por cierto, fue precedida de unos finales falsos inigualables que elevaron la lucha. Resumiendo, es una pena que ambos equipos no coincidieran en sus mejores momentos aunque es innegable que lo que nos han dado lo mejor posible bajo estas circunstancias. Combate de ensueño sin duda alguna.
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TNT CHAMPIONSHIP: KEVIN KNIGHT © VS DARBY ALLIN
Hace unos meses, un joven Kevin Knight tomó una decisión drástica en cuanto a quien era: decidió abandonar a todos sus amigos y decidió apostar por él mismo. Traicionó a Mike Bailey y atacó a Darby Allí justo después de perder el campeonato mundial. Dejando atrás antiguas amistades y uniéndose a Don Callis, el joven Jet se convirtió en el campeón TNT más exitoso de la historia a la par que jugaba al gato y al ratón con Darby Allin. Sus destinos se han cruzado en múltiples ocasiones partiendo de Double Or Nothing y pasando por Forbidden Door o Grand Slam México. Esta es la última parada, por el campeonato TNT y donde solo puede quedar un hombre en pie.
La lucha se puede resumir simplemente en que hubo gente, pasaron cosas, Sting hizo cosas de Sting y Darby casi se suicida (otra vez). Quince minutos de parafernalia pura y dura donde, con la excusa de la ausencia de reglas, vimos más un 3v3 que una lucha individual. El combate prototípico de idea feliz, de los buenos ganan porque viva el bien pero joer como mola cuando lo hacen Darby Allin y Sting. Es innegable que mola ver a Darby reponerse de un intento de asesinato y ver como Sting regresa mientras suena Metallica para repartir estopa a los malos con su bate. Además todo esto mola aún más cuando todos estos momentos son compartidos con su hijo Steven Borden, también conocido como El Hijo del Sting™, quien en dos acciones contadas ha demostrado que tiene cositas muy interesantes. Toda esa parafernalia tenía que tener un gran broche final y ese broche era un intento de suicido de Darby marca de la casa. Cuando vimos el escenario muchos dijimos “el mamón de Darby se va a tirar desde ahí arriba”, la cosa es que lo decíamos a broma así que cuando al final acabó cumpliendo y terminó arrojándose desde una altura absurdamente alta la reacción fue la que fue. La guinda del pastel no fue arrojarse al vacío, fue vencer de la forma en la que Kevin Knight le traicionó: saltando hacia la camilla que le transportaba hacia el hospital. Uno, dos, tres; venganza conseguida y tercera vez como campeón TNT.
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AEW WOMEN'S WORLD CHAMPIONSHIP: WILLOW NIGHTINGALE © VS MERCEDES MONÉ
No lo voy a negar, no puedo pedir un cierre de All In mejor que este. Los dos luchadores y las dos luchadoras que cerrarán el show son cuatro de los mejores representantes de lo que es AEW y de lo que significa la compañía. Este pre main event correrá a cargo de las dos luchadoras llamadas Willow Nightingale y Mercedes Moné, dos de las mejores y más laureadas luchadoras de la historia de la compañía. Willow y Moné vuelven a cruzar caminos tras situaciones distintas, ganando la campeona el título hace un escaso mes y la aspirante ganando el Owen por segundo año consecutivo. Dos luchadoras que se conocen a la perfección, dos luchadoras donde este combate tiene un peso muy importante a nivel personal.
Desde el minuto uno se sintió que algo especial se estaba cocinando, no solo por los extremos a los que estaban dispuestas a llegar como Willow luchando con una mano rota, en el ambiente se respiraba un cierto aire de que ambas estaban dispuestas a dar todo por crear magia. Se vio pronto, ya que si Willow participaba con una mano rota, Mercedes sumó una fractura a la ecuación partiendose la nariz en un zarandeo contra la barricada que lució tan brutal como acabó resultando. A partir de ahí todo siguió un plan lógico, uno donde Moné trabajaba esa mano rota a la par que Willow sacaba a relucir la mala bestia que es. Mujer grandota hace cosas de mujer fuertota, y si mujer fuertota tiene que estampar a su rival contra la barricada o destrozarla la espalda con un “suplex” desde el borde del ring al suelo exterior pues lo hace. Esto fue la lucha, no fue reinventar la rueda ni probar algo radicalmente distinto, fue explotar las fortalezas de cada una hasta la extenuación, algo que funcionó a la perfección. Funcionó no solo porque hacen muy bien lo que saben hacer sino que la química entre ambas es inigualable. Puedes juntar al mejor asistente del mundo con el mejor goleador del mundo que no vas a hacer nada porque, a pesar de que son lo mejor en lo suyo, no se entienden. En este caso juntas al goleador con el asistente y resulta que se entienden como si hubieran crecido en la misma casa. Es magia simple, es juntar a una villana brillante que resulta ser una de las mejores de este siglo con la mejor babyface de la compañía, es el dos más dos más básico posible y por eso funciona.
El final también es redondo, es un contexto de victoria tan mínima y de casi supervivencia que encaja tan bien con el contexto de la lucha. Mercedes tenía la victoria, tenía ese título, estampó a Willow contra el esquinero sin protección y conectó ese “Moneymaker” y cuando la cuenta parecía llegar a tres nunca llegó. La campeona libró en el momento final y la aspirante se dio cuenta de que le quedaban pocas opciones. La desesperación arrancaba y lo pagaba tanto con la mano lesionada de Willow como con la árbitra Aubrey Edwards. En condiciones normales esta supervivencia le habría dado a Willow mínimo un par de días más como campeona pero esa mano… ay esa mano… la variable en la ecuación que solo se dio en este caso. Sin esa mano rota quizás la ganadora tendría otro nombre pero si mi abuela tuviera ruedas sería una bici. Willow no pudo aguantar el dolor, Aubrey no pudo ver como Moné intentaba destrozar aún más esa mano ya bastante destrozada y con su propia variante del “Omoplata” logró ese objetivo tan ansiado de ser campeona mundial en AEW.
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AEW WORLD CHAMPIONSHIP: KENNY OMEGA © VS WILL OSPREAY
Cuando analizo y reviso combates dentro de un show siempre tengo un enfoque concreto. Intento sintetizar la historia previa a modo de introducción o para aportar un contexto muy valioso para mi opinión para luego revisar el combate en sí. Hay veces que no sintetizo esa historia porque no la hay, hay veces que la propia historia se cuenta a través de la acción en el cuadrilátero así que ambas van de la mano. A veces soy escueto y hay otras donde simplemente profundizo y fluyo con lo que me dictan los sentimientos. Pero lo que sí que hago poco es solamente escribir, y por solamente escribir me refiero a dejar que los sentimientos y las emociones fluyan, que sean ellas las que escriban por encima de cualquier estructura, pensamiento, crítica, análisis o cualquier cosa del estilo. Muy pocas veces hago esto comentado, la última quizás sea el retiro del gran Hiroshi Tanahashi porque la ocasión lo merecía, y una de esas pocas veces va a ser este cierre de All In porque la ocasión también lo merece. Por mucho que importe cómo de bien se ve o como de colorido es la envoltura que lo envuelve, el wrestling en su base más simple es pura pasión, pura emoción y pura narrativa que surge de todas estos elementos. Kenny Omega y Will Ospreay entraron a Wembley con ello en mente, con no solo dar una masterclass de lo que es la ofensiva o el selling sino también con la mentalidad puesta en que esta noche era especial por muchos motivos.
Will Ospreay veía como su propia madre narraba una carta escrita por ella para él, como la escuchaba decir que su luchador favorito la llamaba “mamá”, como incluso superó sus expectativas, como de orgullosa se sentía de no solo tener un hijo tan talentoso sino de que este tambien es una bellisima persona. Es una carta de amor de una fan, de una madre. Después le seguía un camino al ring donde todos los grandes nombres de su carrera le daban el empujón final tan solo con una mirada: Zack Sabre Jr. como uno de los grandes nombres del wrestling britanico en este siglo, Michael Oku, Ricochet y Swerve Strickland como sus grandes rivales, Aussie Open como sus compañeros de viaje, Alex Windsor como su compañera de vida y Jon Moxley cediéndole una bandera británica a modo de darle el testigo. Todo esto mientras sonaba Baba O'Riley. Su combate es fiel a sí mismo, a ser alguien que cuando suena la campana deja todos sus defectos atrás para demostrar que como él hay muy pocos o ninguno en esta década. Puede que a veces sea demasiado ñoño, que intente hacer siempre de más, que sus promos sean raras o que a veces no entiendas lo que hace pero es que todas esas dudas se disipan porque cuando suena la campana es de lo más especial que te puedas encontrar en este deporte. Es el babyface definitivo, es el luchador más dispuesto a dar todo por arañar la grandeza, una grandeza que no mide con premios sino con momentos, momentos que ha ido apilando de manera absurdamente amplia en estos últimos cinco años.
En la otra esquina se encuentra la mejor pareja de baile posible, porque para igualar grandeza necesitas grandeza. Quizás suene pretencioso que Kenny Omega sea llamado “el dios de la lucha libre” pero es que si hay alguien que merece ese nombre es el “Best Bout Machine”. Es el mejor de todos los tiempos, no hay nadie como él, nunca lo habrá. Lo demostró en NJPW hace casi una década, lo demostró en AEW cuando algunos pensaban que no se adaptaría al estilo norteamericano y lo ha demostrado constantemente incluso después de estar destrozado físicamente. Tal es el nivel que la muerte miró a Kenny “by god” Omega y este ni se inmutó, 25cm menos de colon por una diverticulitis no han impedido que siga siendo pura grandeza. Es tan difícil hacer todo bien en este deporte y aun con esas Kenny Omega no es que lo haga bien, es que lo hace perfecto. Esta noche no iba a ser diferente, esta noche tenía el objetivo de llevar a cabo el mejor y más grande relevo generacional del wrestling moderno, objetivo que cumplió. Por eso quizás se disfrazó de All Might, por eso antes de su camino al ring el propio Kenta Miyake con “You Say Run” de fondo narró una de las intros motivacionales más bonitas posibles, porque Kenny, como el mismo héroe de My Hero Academia, confía en la gran próxima generación, una que el mismo debe de poner a prueba.
Esta sensación de grandeza previa, esta emotividad en la antesala hacía ver que quizás estábamos ante uno de los momentos más trascendentales de AEW. Era un gran combate, era un gran momento y todos los actores de esta obra hicieron todo lo posible para demostrar que no era solo eso, que esto iba más allá. Una masterclass de lucha libre, una epopeya que recuerda a esas míticas batallas de NJPW en la época pasada. Pura emotividad, puro sentimiento, pura narrativa, todo ello rodeado de un wrestling excelso donde ambos luchadores llevaron hasta el límite sus cuerpos y su capacidad física. No era simplemente un pase de antorcha, era un relevo generacional, era Kenny llevando hasta el límite a un Ospreay que intentaba demostrar que este era su momento. Una guerra por la cima que culminó de una forma preciosa, con Will Ospreay sellando la victoria más importante de su carrera gracias a su “Hidden Blade”. Will Ospreay había alcanzado la cima en su tierra y con su gente tras una oda a esto que llamamos lucha libre, Kenny Omega entregaba las llaves del castillo en el que quizás sea la última gran lucha del que es el mejor de todos los tiempos. Un comienzo y un fin inigualables, un antes y un después en AEW del que puedo decir orgulloso que he formado parte como espectador. Esto es lucha libre, y cuando alcanza la más alta de sus cotas es inigualable.
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Aunque muchos ahora estemos en esa fase de luna de miel con el show es innegable que la construcción de este ha sido ciertamente mala para lo que es All In. Muy pocas cosas han tenido cierta continuidad o lógica y otras se han construido o sobre la marcha o sobre “vibes”. La cosa es que AEW se libra una vez más de esto porque cuando toca ser perfecto lo logra de manera apabullante. Puedes poner el peor y más antiestético centro del fútbol que si el remate es una chilena espectacular al borde del área nadie va a recordar eso cuando se hable del gol. All In 2026 es igual, por mucho que el camino hacia Wembley haya sido raro y ciertamente estupido todo eso da igual cuando el show es simple y llanamente redondo. No ha habido ni un combate flojo, el orden de la cartelera es inmejorable, el ritmo del evento hace que se sienta ameno e intenso y los dos últimos combates de la noche son inigualables por múltiples motivos. All In 2026 es casi todo lo que le debes pedir a un show de lucha libre, un evento que se va a quedar en la memoria de los fans que lo hemos visualizado. Esto es lucha libre en su máximo apogeo y muy pocos pueden negarlo, simplemente sublime.









