Hace no mucho me volví a formular una pregunta que lleva en el fondo de mi cabeza desde que vi Tiger Mask W: ¿cual es el mejor manga/anime de lucha libre? Quizás por la cabeza se pasen obras icónicas como Kinnikuman o la Tiger Mask original así que reformulé la pregunta: ¿existe alguna obra sobre wrestling que vaya más allá? Por así decirlo quería encontrar el El Luchador de este medio, el anime que no fuera ficción desbocada y que se centrase en el deporte, en todo lo que representa y que planteara algo más que el bueno venciendo a los malos. Quizás no sea la mejor obra ni la más conocida pero me he topado con Lock Up y creo que he encontrado lo que buscaba. Así que hoy hablaré sobre este manga, sobre su historia (sin entrar en spoilers) y por qué creo que es genuinamente el mejor manga de wrestling que he leído. Al lío.
El manga de Tetsuya Saruwatari nos narra la historia de Samson Takaki, una vieja gloria del wrestling japonés dueño de la empresa independiente Akatsuki Pro Wrestling. La cosa es que a APW no le va tan bien como podría esperarse y Samson tiene tanto que seguir subiendo al ring como recurrir a préstamos de la yakuza y otros medios. La cosa es que la historia no trata de APW ni del panorama del puroresu, trata sobre Samson y sus últimos coletazos en el mundillo de la lucha libre porque si, el final está cerca. No solo es el retiro porque el dolor de toda una carrera por y para el puroresu ya alcanza cuotas injustificables, es el saber que está en la recta final de su vida ya que, efectivamente, Samson sufre de cáncer terminal. Incapaz de dejar el wrestling por seguir manteniendo a flote APW y por un amor perjudicial por este deporte espectáculo, Lock Up nos mostrará en 33 minutos el último gran aliento de un enamorado de su profesión, quien mostrará a todos que la mejor forma de marcharse es con un gran final.
Generalmente no soy fan de los animes sobre deportes porque no consiguen dar la tecla con lo que de verdad los hace especiales. Por ejemplo, solo dos animes/mangas de fútbol han conseguido de verdad transmitir que es el balompié tanto en su faceta jugable (Ao Ashi) como en lo que se vive en el día a día lejos de los focos (Giant Killing). La cosa es que el wrestling, a diferencia de otros deportes, es trampa. No puedes tratarlo como el fútbol y hacer un espectáculo a partir de sus fundamentos (Oliver y Benji) porque en su idea más básica la lucha libre ya es un espectáculo. El wrestling es un deporte, si, aunque los resultados estén predefinidos, la cosa es que también es una historia que contar con todos sus componentes. Para mi, la mejor forma de describirlo es como una obra de teatro, una obra donde el escenario es un ring y donde no se usan palabras o escenas para contar una historia sino que se usa las acciones que ocurren naturalmente durante una pelea de este estilo. Una coreografía de 10, 20 o 30 minutos para contar una historia, una telenovela ciertamente circense y violenta pero emotiva. Por eso es deporte, por el sacrificio físico que conlleva, a la par que es un espectáculo y llevar esto a la ficción es difícil ya sea en formato 2D o en películas de imagen real. Solo te quedan dos opciones, o apostar por la exageración y abandonar de cierta forma el realismo como hace Tiger Mask W o centrarse en lo que ocurre tras bambalinas. Por eso El luchador me parece tan buena película, por eso Lock Up me parece tan buen manga.
La historia de Samson Takaki es quizás la mejor representación en manga que he visto sobre la lucha libre japonesa. Muestra muchas cosas de la realidad, y no solo lo positivo sino otros temas sensibles como la participación de la yakuza en este mundillo (como pueda ser el escándalo de la financiación de Pro Wrestling NOAH entre 2003 y 2010), la fina linea entre sacrificio y maltrato por la que se camina en los dojos nipones, el uso de anabólicos, los problemas cerebrales o el simple desgaste inherente de este deporte. La historia de Kisaragi Sho, el pasado de Kevin Fonda o la propia vida de Samson narran estos puntos tan negativos. Pero también narra muchas cosas de por qué este deporte es tan mágico, el por qué Samson se niega a dejarlo, esos momentos en donde dejas de pensar en ti y piensas en dar un respiro a quienes ven tus combates. Pueda ser por alguien que busque entretenimiento o por alguien que busque un motivo para seguir peleando con una sonrisa, el wrestling ya no solo es un medio de escape de una realidad que quizás pueda ser dura sino que también puede suponer un chute de moral y de fuerzas que mucha gente necesita.
Sin entrar en spoilers, el final de la obra es quizás uno de los mejores finales que recuerdo de un manga. Durante 33 capítulos vemos como Samson Takaki, a pesar de ser un tipo con muchos puntos negativos, es alguien a quien admirar de cierta manera y es alguien que representa lo que de verdad es ser un luchador. Con dolores por una carrera llena de castigo a su cuerpo y con un cáncer agresivo en metástasis decide que hay que terminar con broche de oro. Da igual si necesita estar vendado como una momia, da igual si el único motivo que lo mantiene en pie es la adrenalina y el recuerdo de gente que ya no está, todo eso no importa, nadie le impedirá subirse al ring y maravillar a los fans por una última vez. ¿Por qué Samson hace esto? Para entenderlo pregunto otra cosa: ¿por qué Hiroshi Tanahashi ha luchado hasta el punto de no poder ni caminar bien al no quedarle nada de rodilla? Por lo mismo que Samson, por ayudar a NJPW en una mala época y, sobre todo, porque el amor por el wrestling y porque sentir el calor y la alegría de miles de fans es algo a lo que es muy difícil renunciar. Quizás sea ego, quizás sea adulación o quizás sea, como nuestro protagonista dice, que la vida es corta y prefiere vivirla por y para los demás.
Lock Up es muy buen manga y, al igual que Ao Ashi, es perfecto tanto para quienes no conocen la lucha libre como para quienes la aman. Para nosotros, los más fanáticos, ya no es solo un manga con una barbaridad de referencias a luchadores y sucesos reales, es una historia que junta espectacularmente bien la historia de un luchador sacrificándose en el ocaso de su carrera con muchos elementos de lo que es el wrestling en verdad. Es la historia de un hombre que quiere tener un gran final con toda la parafernalia y la ficción que conlleva una obra así, si, pero también es una representación muy bonita de lo que es el wrestling fuera del cuadrilátero. Para los que no son fans es quizás la mejor carta de presentación de lo que es la lucha libre que se me ocurre junto a la ya mencionada El Luchador. No es sólo hombres en mallas pegándose de mentira, es la genialidad de lo que ocurre en el ring, son las historias sumamente profundas que cuentan (y que podéis revisar algunas de ellas en mi sección de Grandes historias del pro wrestling), la pasión que se transmite que como una buena película o una buena obra teatral puede hacerte sentir euforia y emocionarte hasta llorar, todo esto y el sacrificio realizado por los luchadores. Ya lo dijo el propio Samson Takaki, “life is pro wrestling”, y la vida puede ser maravillosa.


