Forever the Ace

Hace no mucho escribía sobre el retiro de John Cena, de su figura tanto para el deporte y WWE como para mi. Quizás en ese texto reinaba una sensación agridulce o, mejor dicho, asomaba una dualidad. También hablaba de que en breve me tocará repetir, hablar de otro retiro, hablar de otra leyenda y seguramente escribir unas palabras para dicho luchador supondría un mayor esfuerzo. Aquí me encuentro, unas 24 horas después y todavía con los sentimientos a flor de piel, ayer se retiraba Hiroshi Tanahashi y esa dificultad para encontrar que decir es por no querer asumir que ha terminado. Pero lo ha hecho, más de 26 años de carrera vieron su final ayer, un final en la que es su casa en un lleno que no ocurría desde hace décadas porque este es el poder del Ace.

Empecé a ver NJPW allá por el año 2014, debutaba uno de mis luchadores favoritos en la empresa del león y, evidentemente, tenía que ojear a ver qué pasaba. AJ Styles llegaba a Japón al igual que yo, y aunque se marchase dos años después yo me quedé atrapado por esta cosa llamada puroresu. Me encantó aprenderme toda la historia del anterior líder del Bullet Club, me enamoraron personalidades como Kazuchika Okada o Tetsuya Naito, me convertí en fiel seguidor de Kenny Omega en su camino a la cima y, como no, conocí de primera mano quién era el Ace. Yo conocí al número uno ya establecido, al número uno que se encontraba en pleno paso de antorcha, a quien se hallaba justo en mitad de un feudo titánico con el Rainmaker, así que quizás no conocí puramente la grandeza de Tanahashi al no visualizar su carrera entera pero no hizo falta. En el momento en el que sonaba la música el ambiente cambiaba por completo, el público enloquecía y una energía única llenaba todo el recinto. Incluso yo, sin saber quién era y con tan solo verle caminar hacia el ring con “High Energy” sentía todo eso. Tanahashi tenía esa magia, la capacidad de encender una llama dentro de ti, de contagiarte la pasión que él mismo sentía cada vez que pisaba el ring. Joder, he perdido la cuenta de cuantas veces he gritado “HIGH FLY FLOW!!!!” cada vez que saltaba desde la tercera cuerda para impactar contra sus oponentes. Para intentar entender ese status y ese aura hice algo de retrospectiva, revisé todo su pasado en NJPW ya fuera entendiendo historias gracias a gente como el mítico Showbuckle o simplemente tirando de Wikipedia y revisando los combates que podía encontrar en internet. Entendí que quizás esa pasión y esa energía vienen de los esfuerzos sobrehumanos que hizo en su momento para salvar a la compañía de quizás la peor época de toda su carrera, aunque quizás fuera justo lo contrario y pudo cargarse New Japan a la espalda por todo este amor y pasión que tan lejos le ha llevado. Una pasión que le ha acompañado hasta el final de sus días, una pasión que hemos visto tanto en sus mejores momentos en la cima del wrestling y ha hecho que siga adelante quizás cuando todo el mundo (yo incluido) le pedía que considerara el retiro porque ni rodillas funcionales tenía.

Puede que este post sea más corto que el otro que he mencionado a principios del texto y alguno pensará que es porque quizás no he visto tanto NJPW o quizás no soy tan fan de Hiroshi Tanahashi pero os prometo que no es ni de broma la realidad. La realidad es que no se que escribir, cada vez que reviso posibles puntos de su carrera de los que hablar o intento exprimir más mis recuerdos para plasmarlos en estas líneas mi corazoncito se rompe un poco más. No miento si digo que he llorado mientras redactaba estas líneas recordando tantas cosas vividas, tantos Wrestle Kingdoms, tantas historias, tantos combates, tantos momentos. Sin él no existirían tantas cosas, no existirían muchos de nuestros favoritos como Jay White, sin él no existiría Tetsuya Naito aunque suene estúpido, ni el maldito Kazuchika Okada sería la leyenda viva que es hoy en día de no ser por él (aquí hablo sobre esta legendaria historia), por existir ni NJPW estaría hoy donde está tras ser el mejor lugar donde ver wrestling en la pasada década. Y me duele pensar en esto, me duele muchísimo, me destroza el saber que nunca volveré a ver en un ring a alguien como Hiroshi Tanahashi porque nunca volveremos a ver a alguien como él. Aun así me reconforta el hecho de que un Tokyo Dome lleno hasta la bandera le mostró su cariño al igual que tantos luchadores para el recuerdo de NJPW y muchísimos fans alrededor del mundo. También me reconforta el saber que pude ver unos cuantos de sus mejores años y que el resto los disfruté tirando de hemeroteca. Me reconforta saber que todo el mundo valora y ha valorado a Hiroshi Tanahashi como lo que es, un talento que solo se ve una vez cada siglo, el eterno Ace. Gracias por todo.